Acerca
de la política de alianzas
25
marzo, 2013
Marta Godoy † 2017
Aunque
históricamente ha quedado demostrado que el Partido Comunista de
Chile ha tenido una política permanente de búsqueda de alianzas
para hacer avanzar su línea política y con ello lograr mejores
condiciones de vida para los trabajadores, como se logró durante los
Gobiernos de Pedro Aguirre Cerda y de Salvador Allende, siempre es
conveniente analizar aspectos básicos de las alianzas.
Podemos
partir de la pregunta ¿Cuándo se buscan alianzas?
Cuando
se quiere obtener un objetivo para lo cual no se cuenta con las
fuerzas suficientes para lograrlo por si sólo.
Generalmente
hay un objetivo estratégico, como en el caso del Partido es lograr
el cambio profundo de las estructuras económicas, sociales y
políticas del sistema capitalista que rige el país abriendo paso al
socialismo. Este objetivo está plenamente identificado con los
intereses de las amplias mayorías nacionales y por tanto se debería
tender a que éstas lleguen a ser parte de la alianza que trabaje por
ello.
Sin
embargo, hay otros objetivos más próximos que significan avanzar
pasos encaminados en dirección al objetivo final o al menos evitar
retrocesos.
El
objetivo que nos fijemos en lo inmediato dependerá en gran parte de
las actuales condiciones políticas, sociales, electorales,
económicas, etc.
Con
la elección de un Gobierno de derecha en enero del 2010 cambiaron en
gran medida las condiciones y frente a nuestro objetivo de lograr un
Gobierno de nuevo tipo con mayor democracia y justicia social , se
alzó como objetivo previo el lograr desplazar del Gobierno a la
derecha. ¿Con qué tipo de Gobierno? Ojala fuera el de nuevo tipo
que habíamos delineado, pero quizás en una primera etapa no sea uno
tan avanzado. ¿Por qué?
Porque
para desplazar a la derecha se necesita una alianza muy amplia,
incluyendo sectores que tal vez no van a estar por un Gobierno de
nuevo tipo, sino simplemente quieran lograr uno más de los que tuvo
la Concertación con algunas pequeñas correcciones.
Todo
esto que a primera vista parece tan obvio, unir todas las fuerzas
para derrotar a la derecha, cuestión propuesta por Arrate antes de
la elección presidencial, no es nada de sencillo, lo hemos visto en
la práctica en este último año.
Y
es que aquí no sólo influyen los intereses personales o de grupos
sino fundamentalmente los intereses de clase. Por eso al hacer el
análisis de los partidos, movimientos, grupos o personalidades que
podrían integrar esta alianza , es necesario buscar cuales son sus
vinculaciones, sus orígenes, sus intereses de clase, no para
limitarlos sino para tener claro lo que de ellos se puede esperar.
Máxime hoy día en que la imposición de nuevos elementos de
desarrollo del capitalismo ha traído como consecuencia
modificaciones en las formas de explotación de los trabajadores,
configurando apariencias de una desaparición de las clases y dando
pié a la afirmación del fin de la lucha de clases.
Por
otra parte, los acuerdos o compromisos a veces pueden ser muy
parciales y sólo para lograr destrabar un avance posterior o para
impedir un hecho que signifique un retroceso importante en el avance
de la línea política. Un ejemplo de ello fue el acuerdo logrado en
la última elección parlamentaria que permitió romper la exclusión
del parlamento con la obtención de 3 diputados.
Ahora
bien, frente al tema siempre en discusión referente con qué aliados
o con qué fuerzas llegar a un acuerdo o compromiso, tenemos que
decir que habrá fuerzas con las que tenemos mayor coincidencia en
nuestros planteamientos y con las cuales podemos avanzar un tiempo
prolongado. Y también habrá fuerzas que están muy lejos de
nuestros principios y planteamientos, pero con las cuales coincidimos
en un punto determinado, en un momento determinado que permite llegar
a un acuerdo que hace avanzar posiciones, después de lo cual cada
uno sigue su camino. Hay que dejar claro que incluso durante el
período del acuerdo el Partido no tiene porqué compartir posiciones
que esas fuerzas tomen en otros tópicos, ni tampoco compartir ni
responder por sus principios y formas de actuar. En cualquier alianza
las fuerzas revolucionarias conservan su independencia.
Ejemplos
de tales acuerdos en la historia hay muchos, entre ellos uno de los
más conocidos el Tratado de Paz de Brest-Litovsk que firmaron los
soviéticos tras el triunfo de la revolución con los alemanes, el
imperio austro-húngaro y el imperio otomano en la primera guerra
mundial, entregando una parte importante de su territorio. Eso les
permitió traer de vuelta a los soldados del frente que estaban en
muy malas condiciones y le dio un respiro para reorganizar el país
en todos los aspectos y enfrentar en mejores condiciones la
intervención extranjera contrarrevolucionaria, salvando así la
revolución.
Otra
cosa es el trabajo permanente que debemos hacer en la construcción
de un núcleo de izquierda llamados a ser nuestros aliados
estratégicos con los cuales compartiremos la lucha por un Gobierno
de nuevo tipo.
El
rol o la influencia que el Partido puede jugar en una alianza tiene
que ver con la fuerza que tenga y esto pasa por asumir a cabalidad la
orientación y conducción de las grandes mayorías nacionales que
sufren hoy las consecuencias de la aplicación del sistema neoliberal
que en su afán de convertir al país en un engranaje perfecto de su
aparato transnacionalizado ha acomodado nuestra economía a los
cánones del imperialismo mundial, usurpando nuestros recursos,
estableciendo formas de desarrollo para la exportación sin
considerar la seguridad alimentaría nacional y sometiendo a los
trabajadores a un alto grado de explotación, con la consiguiente
miseria, hambre y deformaciones ideológicas que han llevado a muchos
chilenos a pensar que hemos dejado de pertenecer al tercer mundo.
Hoy
el Partido no puede sentirse satisfecho del papel que sus militantes
y dirigentes juegan en el seno de las organizaciones sociales
levantando y difundiendo propuestas alternativas movilizadoras
adecuadas a las situaciones concretas: despidos, transantiago, alzas,
cierre de escuelas, etc. Por ello estas son tareas de todos los días
y de todos los militantes
Por
otra parte no se puede olvidar el carácter dialéctico de las
alianzas, cuestión que dice relación con el carácter histórico
que ellas tienen y que ligan su dinámica a los períodos que en el
plano político, social se den, marcados por circunstancias, hechos
muy concretos que en cierta medida determinan el curso el desarrollo
de la alianza. Y además, no se puede dejar de considerar el factor
subjetivo que se expresa en la acción que desarrolle el Partido para
influir en el desarrollo de los acontecimientos a favor de la
perspectiva más avanzada y para ello necesitamos un Partido más
fuerte en cantidad de militantes, en influencia de masas y también
en calidad, en la preparación de sus cuadros.
Lo
dialéctico tienen que ver también con el carácter concreto de las
bases sobre las cuales se establece la alianza, con objetivos
claramente señalados con probabilidades de ser alcanzados en un
período determinado y que las fuerzas políticas y sociales
participantes estén dispuestas a trabajar por la obtención del
éxito y que tengan condiciones mínimas de aportar algo en su
consecución. Se recomienda analizar el acuerdo con que se logró la
elección de los 3 diputados.
En
las próximas elecciones municipales hemos planteado llegar a una
alianza con las fuerzas de izquierda en una lista común a Concejales
y una alianza mucho más amplia de toda la oposición a la derecha
para la elección de Alcaldes. Esto es un interesante y gran desafío
para la política de alianzas del Partido.
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