domingo, 28 de junio de 2020

Lecciones de Lenin. Hacia el 150°Aniversario de V.I. Lenin


Lenin: 5 detalles conocías sobre el líder de la Revolución rusa ...

Lecciones de Lenin. Hacia el 150°Aniversario de V.I. Lenin

Nikitchuk Ivan Ignatievich, Presidente del CC de la Academia de Ciencias de Rusia.24.02.2020

El año 2020 es rico en fechas de aniversario. Aquí está el 75°Aniversario de la Victoria, el 100°Aniversario de la formación de organizaciones regionales del Komsomol, el 100°Aniversario del Plan GOELRO, el 100°Aniversario del fin de la intervención extranjera y la Guerra Civil, y el 200° Aniversario del nacimiento de uno de los fundadores del marxismo, amigo y compañero de armas de K. Marx, F. Engels. Nuestra historia es rica en eventos sobresalientes, que esinaceptable olvidar.
Nikitchuk Ivan Ignatievich, Presidente del CC de la Academia de Ciencias de Rusia.24.02.2020
Pero en esta serie de aniversarios, no importa cuánto la complementemos, para nosotros, para los comunistas, el aniversario leninista, el nacimiento del mayor pensador y revolucionario del siglo XX, es con mucho el más significativo. Y la importancia de este evento se relaciona no tanto con la primavera del lejano 1870, sino con las perspectivas para el desarrollo de nuestro movimiento comunista hacia la restauración del socialismo en el siglo XXI en Rusia y en todo el mundo.
Las fechas de aniversario enumeradas anteriormente son diferentes en escala, pero todas de alguna manera están conectadas con Lenin, con el triunfo de la gran causa leninista, llamada leninismo revolucionario. Tenía razón I.V. Stalin, cuando argumentó que "el leninismo es el marxismo de la era del imperialismo y la revolución proletaria". Es decir, la doctrina de Lenin estaba dirigida hacia el futuro, hacia la conquista del poder político por parte del proletariado y la destrucción de toda explotación.
En este camino debemos aprender firmemente las lecciones leninistas en la solución de este problema, que son una contribución invaluable para el tesoro del marxismo.
Literalmente con trazos designaré algunas de ellas.
La primera es sobre la situación revolucionaria. En el trabajo "El colapso de la Segunda Internacional", Lenin cita tres de sus principales características: 1) la incapacidad de las clases dominantes para mantener su dominio; es decir, los superiores no pueden, pero las clases bajas no quieren vivir de la manera antigua; 2) el agravamiento de las necesidades y calamidades de las clases oprimidas; 3) un aumento significativo en la actividad de las masas.
Pero si estos signos son condiciones necesarias para la conquista del poder, para la revolución no son suficientes. El factor subjetivo en la persona de la vanguardia de la clase trabajadora debe desempeñar un papel importante: su partido. Y ese partido en una lucha feroz con todo tipo de oportunistas, otzovistas, economistas, buscadores de Dios, lo creó Lenin, el partido revolucionario de los bolcheviques. Considerando el conjunto de todos estos factores, fue posible la victoriosa Revolución de Octubre y la creación del primer estado proletario, cuyo fundador fue V.I. Lenin.
A este respecto, es importante tener en cuenta la actitud de Lenin hacia los métodos parlamentarios de lucha. Señaló que las formas de lucha política también deben corresponder al estado concreto de la sociedad. Si la situación revolucionaria está claramente ausente, entonces debe estar preparada. Debemos despertar la conciencia revolucionaria y la determinación revolucionaria del proletariado con nuestra actividad. Y este es el momento de aprovechar al máximo los métodos parlamentarios de lucha por los intereses de los trabajadores. Pero tales tácticas no pueden dominar cuando las contradicciones de clase se intensifican. El dominio de los métodos parlamentarios de lucha en tal situación, según Marx, se convierte en "cretinismo parlamentario".
La segunda lección más importante de Lenin es su fundamentación científica de la posibilidad de la victoria de la revolución proletaria en un país separado, en el eslabón débil del sistema capitalista. La corrección de Lenin fue probada brillantemente por el logro de tal revolución en la Rusia zarista, que en ese momento histórico era uno de los eslabones más débiles del capitalismo. La Gran Revolución Socialista de Octubre no fue "prematura", en lo que reprochaban a Lenin los mencheviques y otros de sus opositores políticos, incluso dentro del propio partido;ella no violaba los postulados de una comprensión materialista de la historia, sino que era una etapa lógica en el desarrollo de esta historia.
La tercera lección más importante de Lenin es que solo la revolución merece respeto y vale algo que pueda defenderse. Por lo tanto, desde los primeros días del poder soviético, Lenin dedicó una atención incesante a la creación de las fuerzas armadas de la República: su Ejército Rojo y su Armada. En gran parte gracias a las iniciativas de Lenin en esta área, los bolcheviques pudieron defender los logros de la revolución, a pesar de que todo el mundo del capital tomó las armas contra la Rusia bolchevique, interviniendo y empujándola a la Guerra Civil.
La cuarta lección de Lenin es su conclusión, que se declara vívidamente particularmente en su trabajo "El Estado y la Revolución", que el estado proletario puede existir y desarrollarse durante la transición del capitalismo al socialismo solo en la forma de dictadura del proletariado hasta que las clases desaparezcan por completo.
La quinta lección de Lenin es no ser dogmáticos, analizar continuamente tus acciones y hacer los ajustes necesarios. Él mismo demostró esto, por ejemplo, en su política económica, al pasar del comunismo militar, la evaluación del excedente y el impuesto en especie a la política de la NEP.
La sexta lección es que la economía de un estado socialista debe desarrollarse sobre una base colectivista y planificada, como un único organismo económico nacional. Un ejemplo de esto es el primer plan desarrollado con la participación de V.I.Lenin –el Plan GOERLO, que desempeñó un papel destacado en el desarrollo de las fuerzas productivas de la República.
Finalmente, la séptima lección que debe mencionarse es la innegable convicción de Lenin de que un país multinacional como Rusia puede existir y desarrollarse solo sobre la base de la amistad de los pueblos, el respeto por su cultura y su idioma, la asociación voluntaria en un solo estado con el derecho de abandonar esta asociación. Fueron estos principios los que reunieron a los pueblos de Rusia en la poderosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS, que logró resistir la guerra más dura contra el fascismo y ganar.
Estamos obligados a recordar estas lecciones y confiar en ellas en nuestras actividades prácticas.
En conclusión, dos tesis.
La primera. Todavía hay mucha gente en la Rusia capitalista de hoy que vive solo por preocupaciones inmediatas o perspectivas personales. Para ellos, incluso si ellos mismos no son una docena tímida, el miedo a perder los artículos adquiridos, los servicios, los rangos, las comunicaciones, etc. tiene un significado mágico. El capital es muy consciente de estas debilidades pequeñoburguesas y, confiando en el poder, atrae a los consumidores, por el momento mantiene a la mayoría de las personas sumisas. Pero la situación no es tan desesperada como podría parecer. Gente honesta, la gente trabajadora tiene un faro brillante y extinto, que puede ayudar a salir de este abismo de succión. Él es Lenin y su enseñanza.
Y la segunda. Lenin fue el primer fundador y líder del estado obrero, el iniciador de la brillante modernización radical de Rusia. Lenin hoy se ve como la figura histórica más grande que ha pintado sus ideas a lo largo del siglo XX, y su reproche, directo o indirecto, es una blasfemia abominable.
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sábado, 27 de junio de 2020



AD PORTAS DE LOS 50 AÑOS DEL HISTÓRICO TRIUNFO DE LA UP Y DEL PRESIDENTE MÁRTIR: SU PROGRAMA BÁSICO
Patricio González Junio 2020,

Artículo escrito para Revista Principios N° 10 (2015), con motivo de los 45 años del triunfo de la Unidad Popular.





A 45 AÑOS DEL TRIUNFO DE SALVADOR ALLENDE Y EL PROGRAMA BASICO DE GOBIERNO DE LA UNIDAD POPULAR
Patricio González Septiembre 2015.-

El 4 de septiembre de 2015 se cumplieron 45 años de la mayor victoria electoral que haya tenido nuestro pueblo: el triunfo de la Unidad Popular, que dio paso al gobierno más progresista y revolucionario en nuestra historia, encabezado por el Presidente mártir, compañero Salvador Allende. Este se fundamentaba en el Programa Básico de Gobierno de la Unidad Popular, aprobado y suscrito por los Partidos Comunista, Socialista, Radical y Social Demócrata, el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) y la Acción Popular Independiente el día 17 de Diciembre de 1969, en Santiago de Chile.
CONTEXTO NACIONAL
Surge de un cuadro político histórico y específico, que le permitió a la clase obrera chilena y a las fuerzas progresistas, en general, desarrollar un arco de alianzas que, aglutinadas en torno a una serie de reivindicaciones, cuyo resultado fue generar las condiciones para ese histórico triunfo político. También ayudó a ello las condiciones internacionales, especialmente en América Latina: la consolidación de la Revolución Cubana, fortalecimiento de partidos de izquierda y de movimientos sociales en la región, la existencia de un potente Sistema Socialista mundial, entre otros.
Todo eso permitió primeramente, a las fuerzas políticas que fundaron la UP, evacuar un correcto diagnóstico político-social de aquellos años, el que consideraba, entre otros aspectos, lo siguiente:
Chile vive una crisis profunda que se manifiesta en el estancamiento económico y social, en la pobreza generalizada y en las postergaciones de todo orden que sufren los obreros, campesinos y demás capas explotadas, así como en las crecientes dificultades que enfrentan empleados, profesionales, empresarios pequeños y medianos y en las mínimas oportunidades de que disponen la mujer y la juventud.” 1 El programa añadía que era posible resolver los problemas de Chile: “Nuestro país cuenta con grandes riquezas como el cobre y otros minerales, un gran potencial hidroeléctrico, vastas extensiones de bosques, un largo litoral rico en especies marinas, una superficie agrícola más que suficiente, etc. Cuenta, además, con la voluntad de trabajo y progreso de los chilenos, junto con su capacidad técnica y profesional.”2 Se preguntaba este documento qué era lo que había fallado: “Chile es un país capitalista, dependiente del imperialismo, dominado por sectores de la burguesía estructuralmente ligados al capital extranjero, que no pueden resolver los problemas fundamentales del país, los que se derivan precisamente de sus privilegios de clase a los que jamás renunciarán voluntariamente.”
En el análisis realizado, el Programa destacaba la “entrega de la burguesía monopolista nacional al imperialismo”, especialmente al de EEUU, lo que acentuaba más la dependencia del país al capital extranjero. Textualmente señalaba: “Para unos pocos, vender a diario un pedazo de Chile es un gran negocio. Decidir por los demás es lo que hacen todos los días.
Para la gran mayoría en cambio vender a diario su esfuerzo, su inteligencia y su trabajo es un pésimo negocio, y decidir sobre su propio destino es un derecho del cual, en gran medida, aún están privados.”3
El diagnóstico continúa con la apreciación de que el gobierno de Frei Montalba fue en esencia “un nuevo gobierno de la burguesía al servicio del capitalismo nacional y extranjero, cuyos débiles intentos de cambio social naufragaron sin pena ni gloria entre el estancamiento económico, la carestía y la represión violenta contra el pueblo”4 y, añadía que las “formas brutales de la violencia del Estado actual, tales como las acciones del Grupo Móvil, el apaleo de campesinos y estudiantes, las matanzas de pobladores y mineros, son inseparables de otras no menos brutales que afectan a todos los chilenos.”
En el aspecto económico, el programa también fue certero en su diagnóstico. Señalaba que “la explotación imperialista de las economías atrasadas se efectúa de muchas maneras: a través de las inversiones en la minería (cobre, hierro, etc.), y en la actividad industrial, bancaria y comercial; mediante el control tecnológico que nos obliga a pagar altísimas sumas en equipos, licencias y patentes; de los préstamos norteamericanos en condiciones usurarias que nos imponen gastar en Estados Unidos y con la obligación adicional del transportar en barcos norteamericanos los productos comprados, etc.”5
Según el programa, desde 1952 hasta fines de 1969, los norteamericanos invirtieron en América Latina US$ 7.473 millones y se llevaron US$ 16.000 millones. De Chile, EEUU se había llevado cuantiosos recursos equivalentes al doble del capital instalado en el país, formado a lo largo de toda su historia. Los monopolios norteamericanos eran dueños de casi todo el cobre, hierro y salitre. Dominaban el comercio exterior y dictaban la política económica por intermedio del FMI y otros organismos. Eran dueños de importantes ramas industriales y de servicios; gozaban de estatutos de privilegios, e imponían la devaluación monetaria, la reducción de salarios y sueldos, y distorsionan la actividad agrícola por la vía de los excedentes agropecuarios. Tenían gran influencia en la educación, la cultura y los medios de prensa, en las FF.AA, etc. El programa de la UP afirmaba que en Chile se gobernaba y legislaba a favor de los grandes capitalistas, de las empresas que dominaban nuestra economía y de los latifundistas. Como se puede deducir, después de 45 años, salvo los tres años de la UP, la situación no ha variado en lo sustancial en cuanto al dominio económico del capital transnacional en el país.
Aseguraba el programa que el capital imperialista, y el grupo de privilegiados que los despaldaba, no siendo más de un 10% de la población, acaparaban la mitad de la renta nacional, y constataba el hecho de que, de cada cien escudos que los chilenos producían en los años sesenta, 50 iban a parar a los bolsillos de 10 oligarcas y los otros 50 debían repartirse entre 90 chilenos, gente del pueblo y de la clase media. En aquellos años, la inflación golpeaba fuertemente a los hogares populares. El programa indicaba que, en la década de los sesenta, según datos oficiales, el costo de la vida había subido casi en un mil por ciento, lo que impactaba en el nivel de vida, lo que se expresaba en que había un alto número de chilenos mal alimentados. De acuerdo a este documento, y citando estadísticas oficiales, “el 50% de los menores de 15 años de edad están desnutridos. La desnutrición afecta su crecimiento y limita su capacidad de aprender, de instruirse.”6 La economía en general, y el sistema agrícola en particular, eran incapaces de alimentar a los chilenos. Constataba el programa que había una gran dependencia de importaciones de alimentos agropecuarios, atribuible al latifundio, el que generaba una situación de gran atraso y miseria en el campo y señalaba que “los últimos lustros hemos crecido, en promedio, apenas a razón de un 2% anual por persona; y desde 1967 no hemos crecido, más bien hemos retrocedido, según las cifras del propio Gobierno (ODEPLAN). Esto quiere decir que en 1966 cada chileno tenía una mayor cantidad de bienes de la que tiene hoy. Ello explica que la mayoría esté disconforme y busque una alternativa para nuestro país.”7 Por todo lo anterior, el programa afirmaba que la única alternativa verdaderamente popular y, por lo tanto, la tarea fundamental que el Gobierno del Pueblo tenía ante si, era terminar con el dominio de los imperialistas, de los monopolios, de la oligarquía terrateniente e iniciar la construcción del socialismo en Chile.
El programa señalaba que el crecimiento numérico de las fuerzas trabajadoras, su grado de organización, su lucha y la conciencia de su poder, reforzaban y propagaban la voluntad de cambios profundos, la crítica del orden establecido y el choque con sus estructuras. Los más de tres millones de trabajadores de aquellos años no podrían liberarse dentro del sistema reinante, que sólo podía explotarles y someterles. Por ello, añadía el programa, junto a todo el pueblo, movilizando a todos aquellos que no estaban comprometidos con el poder de los intereses reaccionarios, nacionales y extranjeros, o sea, mediante la acción unitaria y combativa de la inmensa mayoría de los chilenos, podrían romper esas estructuras y avanzar en la tarea de su liberación. La Unidad Popular nacía para eso. Los Comité de Unidad Popular (CUP), organismos de base de los partidos de la UP e independientes, nacidos para jugar un rol determinante en “estimular y orientar la movilización del pueblo de Chile hacia la conquista del poder”, debían constituirse por todas partes, en fábricas, poblaciones, fundos, etc., y debían ser intérpretes y combatientes de las reivindicaciones inmediatas de las masas y, sobre todo, debían prepararse para ejercer el Poder Popular, al decir del programa. Esto se convirtió en un “método permanente y dinámico de desarrollo del Programa, una escuela activa para las masas y una forma concreta de profundizar el contenido político de la Unidad Popular en todos sus niveles.”8 Fue un mecanismo permanentemente de participación democrática del pueblo. El acto eleccionario se transformó en un acto no sólo de votar por un hombre, sino de pronunciarse a favor del reemplazo urgente de la sociedad que se sustentaba en el dominio de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros.
EL PROGRAMA DE LA UP
Las fuerzas populares y revolucionarias se unieron para llevar a cabo los cambios de fondo que la situación nacional exigía sobre la base del traspaso del poder desde los antiguos grupos dominantes a los trabajadores, al campesino y sectores progresistas de las capas medias de la ciudad y del campo.
En la estructura política, el Gobierno Popular se propuso profundizar los derechos democráticos y las conquistas de los trabajadores, transformando las instituciones para instaurar un nuevo Estado, donde los trabajadores y el pueblo tuvieran un real ejercicio del poder. El programa debía garantizar el ejercicio de los derechos democráticos y respetar las garantías individuales y sociales de todo el pueblo. Se aseguraba la libertad de conciencia, de palabra, de prensa y de reunión, la inviolabilidad del domicilio y los derechos de sindicalización y de organización. Las organizaciones sindicales y sociales de todos los estamentos populares, incluyendo el artesanado y la PyME eran llamadas a intervenir en el rango que les correspondía en las decisiones de los órganos de poder. Se establecía que las instituciones de previsión y de seguridad social se administrarían por sus propios imponentes, asegurando la elección democrática y en votación secreta de sus Consejos Directivos. Para las empresas del sector público se consideraba que sus Consejos Directivos y sus Comités de Producción debían contar con mandatarios directos de sus obreros y empleados. Lo mismo para el sector habitacional, donde las Juntas de Vecinos y otras organizaciones de pobladores dispondrían de mecanismos para fiscalizar sus operaciones e intervenir en múltiples aspectos de su funcionamiento.
Pero, más aún, este programa expresaba una nueva concepción donde el pueblo asumía una participación real y eficaz en los organismos del Estado. El Gobierno Popular garantizaba “el derecho de los trabajadores al empleo y a la huelga y de todo el pueblo a la educación y a la cultura, con pleno respeto de todas las ideas y de las creencias religiosas, garantizando el ejercicio de su culto.”
Planteaba la extensión de todos los derechos y garantías democráticas, transfiriendo, a las organizaciones sociales, los medios y herramientas reales para ejercerlos, y creando los mecanismos que les permitieran actuar en los diferentes niveles del aparato del Estado. El Gobierno Popular asentaría esencialmente su fuerza y su autoridad en el apoyo del pueblo y se señalaba que éste sería pluripartidista, integrado por todos los partidos, movimientos y corrientes revolucionarias, por lo cual sería así un gobierno verdaderamente democrático, representativo y cohesionado, el que respetaría los derechos de la oposición dentro de los marcos legales.
Se preveía llevar a cabo una descentralización administrativa, además de una planificación democrática y eficiente para eliminar el centralismo burocrático para reemplazarlo por una coordinación de todos los organismos estatales. El programa consideraba también la modernización de la estructura de las municipalidades, reconociéndose la autoridad que les correspondía de acuerdo a los planes de coordinación de todo el Estado. Se pensaba transformarlas en los órganos locales de la nueva organización política, resolviendo el problema de financiamiento, que les afectaba, y dotarlas de atribuciones adecuadas para poder atender los problemas de interés local de sus comunas y de sus habitantes. Se preveía que empezarían a funcionar, con el mismo propósito, las Asambleas Provinciales. Del mismo modo, estaba previsto la reorganización de la policía para no volver a emplearse como organismo de represión contra el pueblo y que cumpliera con el objetivo de defender a la población de las acciones antisociales. Se pretendía humanizar el procedimiento policial para garantizar efectivamente el pleno respeto a la dignidad y a la integridad física del ser humano. Por otra parte, se pensaba reformar el régimen carcelario, el que representaba uno de los mayores problemas del sistema judicial de la época.
UN NUEVO ORDEN INSTITUCIONAL: EL ESTADO POPULAR
El programa planteaba llevar a cabo un proceso de democratización en todos los niveles y fomentar una movilización organizada de las masas para construir la nueva estructura del poder. Para ello debería dictarse una nueva Constitución Política, la que institucionalizaría la incorporación masiva del pueblo al poder estatal. Preveía crear una organización única del Estado, estructurada a nivel nacional, regional y local, las que tendrían en una Asamblea del Pueblo el órgano superior de poder. Ella sería la Cámara Única, la que expresaría nacionalmente la soberanía popular. La dictación de normas específicas determinarían y coordinarían “las atribuciones y responsabilidades del Presidente de la República, ministros, Asamblea del Pueblo, organismos regionales y locales de poder y partidos políticos con el fin de asegurar la operatividad legislativa, la eficiencia del gobierno y, sobre todo, el respeto a la voluntad mayoritaria.”9
La generación de todos los organismos de representación popular debería realizarse por sufragio universal, secreto y directo, de los hombres y mujeres mayores de 18 años, civiles y militares, alfabetos y analfabetos. Los miembros de la Asamblea del Pueblo y de todo organismo de representación popular estarían sujetos al control de los electores, con la posibilidad de revocación de mandato. Del mismo modo, se establecía un rígido sistema de incompatibilidades, el que podía concluir en el término del mandato o de las privación de su cargo cuando un diputado o funcionario se convirtiera en un lobbysta de intereses privados.
Se preveía constituir un Sistema Nacional de Planificación, el que tendría carácter ejecutivo, para dirigir, coordinar y racionalizar la acción del Estado.
El programa señalaba que, desde la misma asunción del mando, el Gobierno Popular abriría canales para expresar la influencia de los trabajadores y del pueblo, a través de organizaciones sociales, para la toma de decisiones y en la fiscalización de la administración.
Se preveía en el programa la creación de un Tribunal Supremo. Sus miembros serían designados por la Asamblea del Pueblo. Este estaría a cargo, además, de nominar a los miembros que comprendería a los poderes internos, unipersonales o colegiados, del sistema judicial.
También se definía “una concepción moderna patriótica y popular de la soberanía del país basada en los siguientes criterios:
  • Afianzamiento del carácter nacional de todas las ramas de las Fuerzas Armadas. En este sentido, rechazo de cualquier empleo de ellas para reprimir al pueblo a participar en acciones que interesen a potencias extrañas.
  • Formación técnica y abierta a todos los aportes de la ciencia militar moderna, y conforme a las conveniencias de Chile, de la independencia nacional, de la paz y de la amistad entre los pueblos.
  • Integración y aporte de la Fuerzas Armadas en diversos aspectos de la vida social.”10
Se especificaba también la concepción de una nueva doctrina democrática hacia las FFAA.
LA CONSTRUCCION DE LA NUEVA ECONOMIA
El objetivo central de la política era reemplazar la estructura económica, acabando con el poder del capital monopolista nacional y extranjero y del latifundio, iniciando así la construcción del socialismo. En esta concepción jugaba un papel destacado la planificación. Los órganos centrales de ésta se concebían en el nivel administrativo más alto, mientras que sus decisiones tendrían carácter ejecutivo. Esa política estaba orientada a constituir un área estatal dominante, con las empresas que poseía el Estado, además de las que se expropiarían. En sus primeros objetivos estaba la nacionalización de las riquezas básicas, como la gran minería del cobre, hierro, salitre y otras, todas en poder de capitales extranjeros y monopolios nacionales:
1) La gran minería del cobre, salitre, yodo, hierro y carbón mineral;
2) El sistema financiero del país, en especial la banca privada y seguros;
3) El comercio exterior;
4) Las grandes empresas y monopolios de distribución;
5) Los monopolios industriales estratégicos;
6) En general, aquellas actividades que condicionan el desarrollo económico y social del país, como la energía eléctrica, transporte ferroviario, aéreo y marítimo; comunicaciones; la producción, refinación y distribución del petróleo y sus derivados, incluido el gas licuado; siderurgia, cemento, petroquímica y química pesada, la celulosa y el papel.
Comprendía también aquellos sectores de la industria, la minería, la agricultura y los servicios donde permanecía vigente la propiedad de los medios de producción. Estas empresas constituirían la mayoría y serían beneficiadas con la planificación general de la economía nacional. Por parte del Estado se proveería la asistencia financiera y técnica necesarias para que esas empresas pudiesen cumplir con los objetivos que debían alcanzar en la economía nacional, considerando la cantidad de personas que trabajaban en ellas, como también el volumen de la producción que generaban.
El programa consideraba también una serie de medidas tributarias simplificados para estas empresas y se les aseguraba una adecuada y justa comercialización de sus productos. Junto a ello, se deberían garantizar los derechos de obreros y empleados a salarios y generar justas condiciones de trabajo. Ese sector se consideraba mixto ya que se compondrían de empresas conformadas por capitales del Estado y de particulares.
Los créditos otorgados por entidades públicas a las empresas de esta área podrían serlo en calidad de aportes de tal manera que el Estado fuese socio y no acreedor. Igual para los casos en que éstas obtuvieran créditos con el aval del Estado o de sus instituciones.
Por otra parte, preveía la profundización de la Reforma Agraria, considerada “como un proceso simultáneo y complementario con las transformaciones generales que se desea promover en la estructura social, política y económica del país, de manera que su realización es inseparable del resto de la política general.”11 Se señalaba que la política de distribución y organización de la propiedad de la tierra debía basarse en lo siguiente:
1. Aceleración de este proceso, expropiando los predios que excedieran cantidad máxima de hectáreas establecida, incluyendo las frutales, vitivinícolas y forestales, sin que el dueño tuviese derecho preferencial a elegir la reserva.
2. Incorporación inmediata al cultivo agrícola de las tierras abandonadas y mal explotadas de propiedad estatal.
3. Organización preferente en formas cooperativas de propiedad de los predios expropiados. Los campesinos tendrían títulos de dominio que acreditarían su propiedad sobre la casa y el huerto que se les asignaría y sobre los derechos correspondientes en el predio indivisible de la cooperativa. Eventualmente se asignarían tierras en calidad de propiedad personal a los campesinos, impulsando la organización del trabajo y de la comercialización a través de cooperación mutua. También se destinarían tierras para crear empresas agrícolas estatales con tecnología moderna.
4. Se consideraba también, en casos calificados, la asignación de tierras a pequeños agricultores, arrendatarios, medieros y otros empleados agrícolas capacitados para el trabajo agropecuario.
5. Reorganización de la propiedad minifundista a través de formas progresivamente cooperativas de trabajo agrícola.
6. Incorporación de los pequeños y medianos campesinos a las ventajas y servicios de las cooperativas que operaran en su área geográfica.
7. Defensa de la integridad y ampliación y asegurar la dirección democrática de las comunidades indígenas, amenazadas por la usurpación, y que el pueblo mapuche y demás indígenas se les asegurara tierras suficientes y asistencia técnica y crediticia apropiadas.
La política económica del Estado se llevaría a cabo mediante el Sistema Nacional de Planificación Económica y de los mecanismos de control, orientación, crédito a la producción, asistencia técnica, política tributaria y de comercio exterior, como también a través de la propia gestión del sector estatal de la economía.
Los objetivos de esta política eran:
1. Resolver los problemas inmediatos de las grandes mayorías. Para esto se proponía la reconversión de la capacidad productiva del país desde los artículos superfluos hacia la producción de artículos de consumo popular, baratos y de buena calidad.
2. Garantizar empleo a todos los chilenos con un nivel de remuneraciones adecuado. Para ello, debía diseñarse una política que generara un gran empleo con el uso adecuado de los recursos y la adaptación de la tecnología a las exigencias del desarrollo nacional.
3. Liberar a Chile de la subordinación al capital extranjero. Expropiación del capital imperialista, concebir una política de un creciente autofinanciamiento de las actividades, fijar las condiciones en que operaría el capital extranjero que no fuera expropiado, y lograr una mayor independencia en la tecnología, en el transporte externo, etc.
4. Asegurar un crecimiento económico rápido y descentralizado para desarrollar al máximo las fuerzas productivas, asegurando el óptimo aprovechamiento de los recursos humanos, naturales, financieros y técnicos disponibles a fin de incrementar la productividad del trabajo y de satisfacer tanto a las exigencias del desarrollo independiente de la economía, como a las necesidades y aspiraciones de la población.
5. Ejecutar una política de comercio exterior tendiente a desarrollar y diversificar la exportaciones, lograr una creciente independencia tecnológica y financiera y evitar las devaluaciones de nuestra moneda.
6. Tomar todas las medidas conducentes a la estabilidad monetaria. La lucha contra la inflación, adecuar el flujo de circulante a las reales necesidades del mercado, control y redistribución del crédito, evitar la usura en el comercio del dinero, entre otros.
TAREAS SOCIALES
El programa señalaba con mucha fuerza las principales carencias en esta área y precisaba con mucha claridad las medidas a implementar. Consideraba que las diversas “aspiraciones sociales del pueblo chileno son legítimas y posibles de satisfacer”, como, por ejemplo, viviendas dignas sin reajustes, escuelas y universidades para sus hijos, salarios justos, fin a las alzas de precios, trabajo estable, atención médica oportuna, alumbrado público, alcantarillado, agua potable, calles y aceras pavimentadas, una previsión social sin privilegios, justa y operante, sin pensiones de hambre, teléfonos, policías, jardines infantiles, canchas deportivas, turismo y balnearios populares.
Aseguraba el programa que “la satisfacción de estos juntos anhelos del pueblo – que en verdad constituyen derechos que la sociedad debe reconocerle – será preocupación preferente del Gobierno Popular.”12
Los objetivos de esta política fueron:
a) Definición de una política de remuneraciones, procediendo a crear de inmediato los organismos que, con participación de los trabajadores, determinarían cifras que efectivamente constituyeran sueldos vitales y salarios mínimos en las diversas zonas del país. Mientras subsistiera la inflación, se procedería a establecer por ley reajustes automáticos, de acuerdo con el alza del costo del IPC. Estos operarían cada seis meses o cada vez que el costo de la vida superara un nivel de 5%. En todos los organismos del Estado, y en primer lugar en los cargos de confianza del Ejecutivo, se limitarían los sueldos altos a una cifra compatible con la situación del país.
Se señalaba el establecimiento de un sistema de sueldos y salarios mínimos de niveles iguales para trabajos iguales, cualquiera fuera la empresa donde estos trabajos se realizaran. Esto se iniciaría en el área estatal para extenderla posteriormente a toda la economía, sin perjuicio de las diferencias derivadas de productividades dispares en distintas empresas. Del mismo modo se eliminaría toda discriminación entre el hombre y la mujer o por edad en materia de sueldos y salarios.
b) Se pretendía unificar, mejorar y extender el sistema de seguridad social, manteniendo todas las conquistas legítimas alcanzadas, eliminado los privilegios abusivos, la ineficiencia y el burocratismo, mejorando y haciendo expedita la atención de los interesados, extendiendo el sistema previsional a los sectores que aún no la tenían, y entregando a los imponentes la administración de las Cajas de Previsión, las que funcionarían dentro de las normas de la planificación.
c) Asegurar la atención médica y dental, preventiva y curativa a todos los chilenos, financiada por el Estado, los empleadores y las instituciones de previsión. Se incorporaría la población a la tarea de proteger la salud pública. Los medicamentos se entregarían en cantidad suficiente y a bajo precio.
d) Se destinarían fondos suficientes para llevar a cabo un amplio plan de edificación de viviendas. Se desarrollaría la industrialización de la construcción, controlando sus precios, limitando el monto de las utilidades de las empresas privadas o mixtas que operarían en este rubro. En situaciones de emergencia, se asignarían terrenos a las familias que los necesitaran, facilitándoles ayuda técnica y material para edificar sus viviendas. Se eliminaría el sistema de dividendos reajustables. Las cuotas o rentas mensuales, que debiesen pagar los adquirientes de viviendas y arrendatarios, no deberían exceder, por regla general, el 10% del ingreso familiar. Se consideraba la remodelación de ciudades y barrios, evitando el lanzamiento de los grupos modestos a la periferia, garantizando los intereses del habitante del sector remodelado y asegurando a los ocupantes su ubicación futura.
e) Se establecería la plena capacidad civil de la mujer casada y la igual condición jurídica de todos los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio, como también una adecuada legislación de divorcio con disolución del vínculo, con pleno reguardo de los derechos de la mujer y los hijos.
f) La división legal entre los obreros y empleados sería suprimida, estableciendo para ambos la calidad común de trabajadores y extendiendo el derecho a sindicalizarse a todos aquellos que no lo tenían.
CULTURA Y EDUCACION
Señalaba el programa que, para llevar a cabo las profundas transformaciones planteadas, se requería “de un pueblo socialmente consciente y solidario, educado para ejercer y defender su poder político, apto científica y técnicamente, para desarrollar la economía de transición al socialismo y abierto masivamente a la creación y goce de las más variadas manifestaciones del arte y del intelecto.”13 Dado que la mayoría de las intelectuales y artistas luchaban ya en eso años contra las deformaciones culturales propias de la sociedad capitalista y trataban de llevar los frutos de su creación a los trabajadores y vincularse a su destino histórico, bajo el Gobierno Popular, señalaba el programa, tendrían un lugar de vanguardia para continuar con su acción. La cultura surgiría de la lucha por “fraternidad contra el individualismo; por la valorización del trabajo humano contra su desprecio; por los valores nacionales contra la colonización cultural; por el acceso de las masas populares al arte, la literatura y los medios de comunicación contra su comercialización.”14
El nuevo Estado debía procurar la incorporación de las masas a la actividad intelectual y artística, fuera mediante un sistema educacional radicalmente transformado, o a través del establecimiento de un sistema nacional de cultura popular. Se preveía la formación de una extensa red de Centros Locales de Cultura Popular, a través de los cuales se debía impulsar la organización de las masas para ejercer su derecho a la cultura. Todo ello destinado a estimular la creación artística y literaria y multiplicar los canales de relación entre artistas o escritores con un mayor público. La acción del Gobierno Popular debía orientarse a ofrecer las más amplias y mejores oportunidades educacionales y mejorar sustancialmente las condiciones de vida de los trabajadores. Se establecía un Plan Nacional de Becas, ampliamente extenso para asegurar la incorporación y la continuidad escolar a todos los niños de Chile, especialmente a los hijos de la clase obrera y del campesinado.
También consideraba el programa un plan extraordinario de construcción de establecimientos escolares por parte del Estado, apoyado en recursos nacionales y locales movilizados por los órganos básicos de poder. Se consideraba la expropiación de edificaciones suntuarias que fueran necesarias para habilitar nuevos establecimientos escolares e internados. Se proponía crear por lo menos una escuela unificada (básica y media), en cada comuna rural, en cada barrio y en cada población de las ciudades de Chile.
Por otra parte, se pretendía expandir rápidamente el sistema de salas-cuna y jardines infantiles, apuntando preferentemente a los sectores más necesitados. Con ello, la niñez obrera y campesina estaría más preparada para ingresar y permanecer provechosamente en el sistema escolar regular.
El programa consideraba que las transformaciones en la educación no sería sólo obra de técnicos, sino también tarea estudiada, discutida, decidida y ejecutada por las organizaciones de profesores, trabajadores, estudiantes y padres y apoderados, dentro de los marcos generales de la planificación nacional. Se preveía la creación de Consejos Locales, Regionales y Nacional de Educación, con funciones específicas. Para implementar la planificación de la educación y la escuela única, nacional y democrática, se proponía que el Estado tomara, bajo su responsabilidad, los establecimientos privados, empezando por aquellos planteles que seleccionaban su alumnado por razones de clase social, origen nacional o confesión religiosa. Para ello, se establecía la necesidad de integrar, al sistema educacional, el personal y otros medios de la educación privada. La educación física y las prácticas de todos los deportes de jóvenes y adultos serían la preocupación constante y metódica del Gobierno Popular. El Gobierno de la UP prestaría un amplio respaldo al proceso de la Reforma Universitaria e impulsaría resueltamente su desarrollo. El Estado asignaría a las universidades recursos suficientes para asegurar el cumplimiento de sus funciones y su efectiva estatización y democratización. El gobierno universitario correspondería a sus respectivas comunidades.
El programa también señalaba el rol fundamental que debían jugar los medios de comunicación de masas (radio, editoriales, televisión, prensa, cine) en la creación de una nueva cultura y del hombre nuevo. Por lo mismo, debía dárseles una fuerte orientación educativa y liberarlos de su carácter comercial, de tal manera que las organizaciones sociales tuvieran acceso a estos medios, eliminando la presencia nefasta de los monopolios en ellos.
POLITICA INTERNACIONAL DEL GOBIERNO POPULAR
  • Respecto a la política internacional, el programa señalaba lo siguiente:
  • Afirmar la plena autonomía política y economía de Chile.
  • Relaciones con todos los países del mundo, independiente de su posición ideológica y política, sobre la base del respeto a la autodeterminación y a los intereses del pueblo Chile.
  • Vínculos de amistad y solidaridad con los pueblos independientes o colonizados, en especial aquellos que estaban desarrollando sus luchas de liberación e independencia.
  • Un fuerte sentido latinoamericano y antiimperialista por medio de una política internacional de pueblos antes que de cancillerías.
  • Defensa decidida de la autodeterminación de los pueblos como condición básica de la convivencia internacional. En consecuencia, su política sería vigilante y activa para defender el principio de no intervención y para rechazar todo intento de discriminación, presión, invasión o bloqueo intentado por los países imperialistas.
  • Fortalecimiento de las relaciones, el intercambio y la amistad con los países socialistas.
  • Defensa activa de la independencia de Chile y denunciar a la OEA como un instrumento y agencia del imperialismo norteamericano y luchar contra toda forma de panamericanismo implícito en esa organización.
El Gobierno se proponía la creación de un organismo realmente representativo de los países latinoamericanos. Entre otros puntos, planteaba el programa la necesidad de revisar, denunciar y desahuciar los tratados o convenios que significaran compromisos que limitaran nuestra soberanía y concretamente los tratados de asistencia recíproca, los de ayuda mutua y otros pactos, que Chile había suscrito con EE.UU.
El programa expresaba el rechazo explícito a la ayuda foránea y créditos condicionados por razones políticas, o que implicaran la imposición de realizar inversiones con dichos créditos que pudieran vulnerar la soberanía nacional o que fueran contra los intereses del pueblo, como también contra todo tipo de imposiciones foráneas respecto a las materias primas latinoamericanas, como el cobre, y contra las trabas impuestas al libre comercio, lo que se había traducido en la imposibilidad de establecer relaciones comerciales colectivas con todos los países del mundo.
El programa manifestaba la solidaridad efectiva el Gobierno Popular con las luchas que libraban los pueblos por su liberación y por la construcción del socialismo. Se condenaba toda forma de colonialismo o neocolonialismo y se reconocía el derecho a la rebelión de los pueblos sometidos a esos sistemas, como también toda forma de agresión económica, política y/o militar provocada por las potencias imperialistas. Afirmaba que la política internacional de Chile debía mantener una posición de condena a la agresión norteamericana en Vietnam y de reconocimiento y solidaridad activa con la lucha heroica del pueblo vietnamita. Del mismo modo, se pronunciaba solidariamente con la Revolución Cubana. También decía que la lucha antiimperialista de los pueblos del Medio Oriente contaba con la solidaridad del Gobierno Popular, el que apoyaría la búsqueda de una solución pacífica sobre la base árabe y judío. Se condenaba a los regímenes reaccionarios que promovían o practicaban la segregación racial y el antisemitismo. En el plano latinoamericano, el Gobierno propugnaría una política internacional de afirmación a la personalidad latinoamericana con el concierto mundial. Por lo mismo, la integración latinoamericana jugaba un rol determinante y debería ser levantada sobre la base de economías que se hayan liberado de las formas imperialistas de dependencia y explotación. Sin perjuicio de lo anterior, se mantendría una activa política de acuerdos bilaterales que fueran de interés para el desarrollo chileno.
El Gobierno Popular actuaría sobre la base de negociaciones para resolver los problemas fronterizos pendientes, teniendo presente el interés chileno y el de los pueblos de los países limítrofes.
Al analizar retrospectivamente este programa después de 45 años, es imposible no resaltar el carácter visionario que tuvieron los dirigentes de los partidos de la UP y del propio Presidente Allende. Su lectura entrega medidas y fundamentos de éstas que, a la fecha, no solo están vigentes, sino que desgraciadamente distan mucho de ser consideradas en las propuestas programáticas actuales. No todo este programa pudo ser implementado. Contó con la férrea oposición de sectores de derecha y de centro, situación que culminó con el sangriento golpe de estado del 11 de septiembre de 1973. Aún así, estas propuestas perduran en la Memoria Popular y Colectiva, están presentes en las banderas de lucha del pueblo chileno, y han sido parte integrante de los homenajes, durante todos estos años, rendidos al Presidente Mártir y a los héroes de esta lucha.
1http://www.bicentenariochile.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=19:progamabasico
2Idem.
3Idem
4Idem
5Idem
6Idem
7Idem
8Idem
9Idem
10Idem
11Idem
12Idem
13Idem
14Idem

FAVOR DIFUNDIR


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Gracias

Libre de virus. www.avast.com

viernes, 19 de junio de 2020

DOCTOR ENRIQUE PÁRIS…………..DOCTOR ENRIQUE PARÍS.

DOCTOR ENRIQUE PÁRIS…………..DOCTOR ENRIQUE PARÍS.
Miguel Lawner
13.06.2020.

Hoy cesó en su cargo, el Ministro de Salud Jaime Mañalich, conductor
errático y soberbio de las políticas para enfrentar al virus Covid-19, que nos
azota desde hace 100 días. Constituyó un comité para asesorarlo, pero
rehusó implementar sus acuerdos. Desoyó las propuestas de académicos,
Colegio Médico, Alcaldes y Sociedades Epidemiológicas y entrega el cargo
con el dramático record de situar a Chile a la cabeza mundial en número de
personas infectadas por un millón de habitantes. En efecto, al día de ayer,
Chile tenía 8.418 casos pmh. Le siguen Perú con 6.770 casos y Estados Unidos
con 6.395. Esta es una cifra que los medios de comunicación suelen ocultar,
limitándose a ubicar a los países según el número de casos, cifra que oculta la
magnitud de la crisis respecto a los habitantes de cada país.
En reemplazo de Mañalich, fue nombrado el médico Enrique Páris.
Así….. con el acento en la á, lo cual a mí me resulta algo fatuo, o quizás, el
mismo trata de evitar que lo confundan con el doctor Enrique París Roa,
militante del Partido Comunista, médico psiquiatra, asesor del Presidente
Allende en asuntos de Educación Superior, profesor de la Universidad de
Chile en el Departamento de Filosofía y Letras y miembro del Consejo
Superior de esa Universidad.
Enrique fue detenido en el palacio de La Moneda el día del golpe
militar, conducido con otros compañeros al Regimiento Tacna donde fueron
objeto de bárbaras torturas. Desde allí, dos días más tardes, fueron atados
con alambre de púa y arrojados unos sobre otros en un camión que los
condujo hasta el recinto militar de Peldehue, ubicado en Colina, donde
fueron fusilados junto a una fosa en la cual se arrojaron sus cadáveres,
mientras se lanzaban granadas a su interior.
El año 1978, se desenterraron los cuerpos para ensacarlos y lanzarlos al
mar a bordo de un helicóptero Puma , en el marco de la operación llamada
Retiro de Televisores, ordenada por el dictador Augusto Pinochet.

Restablecida la democracia, restos atribuidos al doctor París fueron
identificados en el Patio 29 del Cementerio General y enterrados en el
Memorial levantado en dicho lugar.
Sin embargo, el año 2010, fue ubicada la fosa del Regimiento Peldehue
y al excavarla, se encontraron fragmentos de cráneos, falanges, vértebras y
dientes, correspondientes a 11 de los asesores del Presidente Allende, uno
de los cuales era el doctor Enrique Paris Roa a quién, en definitiva,
sepultamos dos veces. La confirmación definitiva de las identidades contó
con el apoyo de un laboratorio genético austríaco.
El día del golpe militar, Enrique consideró un deber estar junto al
Presidente Allende, a quién había acompañado en sus cuatro campañas
electorales. Su lealtad le costó la vida.
Una noche en Isla Dawson, conversando con Daniel Vergara, quién fue
Subsecretario del Interior durante todo el gobierno de Allende, me contó que
el día del golpe militar, él concurrió a su despacho próximo a las oficinas del
Presidente. Mientras sufrían el ataque lanzado por los tanques que rodeaban
el Palacio, entró Enrique, quién lo consultó acerca de las instrucciones que le
había dado el Partido, acerca de cómo comportarse en esas circunstancias.
Daniel le respondió que solo había recibido la recomendación de permanecer
en su lugar de trabajo. Enrique meditó un momento y le respondió: yo voy a
combatir.
Sumidos en esta pandemia donde queda al descubierto los valores y las
miserias de un ser humano, me pareció necesario hacer esta aclaración, con
la esperanza que el doctor Páris, que asume hoy la conducción del combate
contra el maldito virus, tenga la voluntad de enfrentarla con la misma lealtad
y compromiso con que su homónimo encaró las horas más trascendentales
de su vida.


Hacia el 200 aniversario de Friedrich Engels. "Gran

CROS*: Hacia el 200 aniversario de Friedrich Engels. "Gran Pensador"

F. Engels es un gran pensador, científico enciclopédico y teórico del marxismo.
Sychev Nikolay Vasilyevich, Investigador principal del Instituto de Economía de la Academia de
Ciencias de Rusia, miembro del Presidium del Comité Central de la Academia de Ciencias de Rusia,
Doctor en Economía, Profesor.
Pág. del PCFR. 08.06.2020
Caracterizando una literatura muy extensa sobre varios aspectos del marxismo, V.I. Lenin escribió:
“Para una correcta evaluación de los puntos de vista de Marx, es absolutamente necesario
conocer las obras de su asociado y colaborador más cercano Friedrich Engels. Es imposible
entender el marxismo y es imposible exponerlo completamente, ignorando todos los escritos de
Engels”(1, p. 93). Cubren todos los componentes del marxismo, uno de los fundadores de los
cuales es F. Engels. Su gran mérito radica no solo en el hecho de que independientemente y junto
con Marx (en una serie de obras) criticó duramente las opiniones filosóficas, económicas y
sociológicas de sus predecesores, sino también que hizo una gran contribución para resolver los
principales problemas fundamentales relacionados con diversas áreas de las ciencias sociales y las
ciencias naturales,
I. En el campo de la filosofía del materialismo dialéctico e histórico, F. Engels identificó los
siguientes problemas, cuya solución fue clave para la creación de esta filosofía:
1. Comprensión metodológica del tema principal de la filosofía en el aspecto de la cosmovisión, en
cuyo marco la atención se centra en la relación de lo material e ideal. A este respecto, F. Engels
escribió: "La gran pregunta fundamental de todos, especialmente la filosofía más reciente, es
lacuestión de la relación del pensamiento con el ser" (2, p. 282). Es tan en la medida en que,
aparte de lo material y lo espiritual, nada más existe en el mundo. Por lo tanto, la solución de esta
pregunta determina la naturaleza específica de cualquier sistema filosófico.
Según F. Engels, la cuestión principal de la filosofía tiene dos aspectos. El primero caracteriza la
actitud ontológica de lo espiritual hacia lo material, es decir, ese espíritu (pensamiento,
conciencia) o ser (materia, naturaleza) es primario. De acuerdo con la forma en que los filósofos

*Científicos Rusos de Orientación Socialista (CROS), fundada en 1994 a iniciativa de los científicos
marxistas-leninistas. CROS reúne a muchos científicos de orientación socialista – a representantes
de hecho de todas las ramas de la ciencia. Secciones de CROS actúan en 76 regiones. Principales
tareas de CROS: estudio de la experiencia histórica, de la sociedad moderna, pensamiento creador
y desarrollo de la teoría del socialismo, entre muchas otras. - F.E. nació el 28.11.1820 – N. del T.
respondieron a esta pregunta, se dividieron en dos grandes campos. "Aquellos que afirmaban que
el espíritu existía antes que la naturaleza y que, por lo tanto, en última instancia, de una forma u
otra reconocieron la creación del mundo (por Dios. - N.S.)... constituyeron un campo idealista.
Aquellos que consideraban la naturaleza como el principio principal se unieron a varias escuelas de
materialismo”(2, p. 283).

[Escriba texto] [Escriba texto]

Según F. Engels, siendo monista al reconocer la única fuente del mundo, el idealismo y el
materialismo la interpretan, sin embargo, de diferentes maneras. De ahí la presencia de sus
diversas formas. Por lo tanto, el idealismo objetivo procede de la primacía del objetivo, es decir,
independiente del individuo, el espíritu mundial, la idea absoluta, la mente mundial, llamada Dios.
Por el contrario, el idealismo subjetivo reconoce el espíritu subjetivo como un principio, es decir, la
conciencia del individuo, creando el mundo.
En cuanto al monismo materialista, se presenta en tres formas históricas: 1) el materialismo
ingenuo y espontáneo de los representantes de la filosofía antigua; 2) mecanicista, metafísico en
su naturaleza, materialismo de la era de la Nueva Era; 3) materialismo dialéctico que surgió en la
segunda mitad del siglo XIX.
Junto con los puntos de vista monistas sobre el mundo que nos rodea, los filósofos individuales
presentan una visión dualista, según la cual hay dos principios independientes, independientes
entre sí: el material y el ideal. El primero de ellos determina la aparición de cosas materiales, el
mundo físico; el segundo de los valores ideales, el mundo espiritual. Sin embargo, al reclamar una
línea especial e independiente en filosofía, los dualistas, cuando consideran problemas específicos,
se ven obligados a tomar la posición de materialismo o idealismo, como resultado de lo cual su
punto de vista es inconsistente, contradictorio y combina mecánicamente disposiciones y
principios incompatibles.
En consecuencia, el segundo aspecto caracteriza la actitud epistemológica del hombre hacia el
mundo, es decir. “¿Cómo se relacionan nuestros pensamientos sobre el mundo que nos rodea con
este mundo mismo? ¿Es coherente con nuestro pensamiento conocer el mundo real? ¿Podemos
en nuestras ideas y conceptos sobre el mundo real crear un verdadero reflejo de la realidad? (2, p.
283).
F. Engels enfatizó que la gran mayoría de los filósofos responden afirmativamente a esta pregunta,
es decir,reconocer la capacidad de conocimiento del mundo. Pero hay otros dos puntos de vista.
Esto es, en primer lugar, agnosticismo, que niega la posibilidad de conocer el mundo, las leyes de
su desarrollo. En segundo lugar, el escepticismo, que expresa dudas sobre la posibilidad del
conocimiento humano, en la verdad de nuestro conocimiento del mundo.
2. Desarrollo de la teoría de la dialéctica como método de conocimiento científico y
transformación revolucionaria del mundo. Los siguientes problemas fueron los más importantes
aquí.
En primer lugar, el replanteamiento de la dialéctica objetivamente idealista de G. Hegel y el
desarrollo sobre esta base de un nuevo método materialista dialéctico fundamentalmente
opuesto al hegeliano. Reconociendo el papel decisivo de K. Marx en la creación de este método, F.
Engels señaló en su reseña del libro de Marx "Hacia una crítica de la economía política" que su
autor tenía que, en primer lugar, resolver la siguiente pregunta: ¿cómo desarrollar la ciencia?
Teniendo en cuenta la importancia metodológica general de este tema, F. Engels escribió: “Por lo
tanto, era necesario resolver otra pregunta, que no está relacionada con la economía política
como tal. ¿Qué método de investigación se debe elegir? Por un lado, había dialéctica hegeliana en
una forma "especulativa" completamente abstracta, en la que Hegel la dejó; por otro lado, estaba
lo habitual, ahora de nuevo a la moda, principalmente el método metafísico de Wolf, siguiendo el
cual los economistas burgueses escribieron sus duros libros. Este último fue tan teóricamente
derrotado por Kant, y especialmente por Hegel, que solo la inercia y la ausencia de otro método

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simple podrían hacer posible su existencia práctica. Por otro lado, el método hegeliano en esta
forma era completamente inadecuado. Era esencialmente idealista, y aquí se requería el
desarrollo de una visión del mundo que sería más materialista que todas las anteriores. Procedió
de puro pensamiento, pero aquí era necesario proceder de los hechos más tercos. El método, que,
según admite Hegel, "vino de la nada a través de la nada a la nada", era completamente
inapropiado en esta forma. Sin embargo, de todo el material lógico disponible, él era el único que
al menos podría usarse. Este método no fue criticado, no fue refutado, ninguno de los oponentes
de la gran dialéctica pudo romper una brecha en la orgullosa construcción de este método; fue
olvidado porque la escuela hegeliana no sabía qué hacer con él. Por lo tanto, primero era
necesario someter el método hegeliano a una crítica exhaustiva”(3, p. 495-496).
Según F. Engels, el gran mérito de K. Marx radica en el procesamiento materialista de la lógica
hegeliana, que le permitió, por un lado, liberar de él un núcleo racional que encarna los
descubrimientos reales de G. Hegel en este campo; por otro lado, restaurar el método dialéctico,
liberado de las capas idealistas, sobre una base verdaderamente científica, como resultado de lo
cual se convierte en la única forma correcta de desarrollo del pensamiento. F. Engels atribuyó
tanta importancia al desarrollo de tal método, aplicado por primera vez por K. Marx en el proceso
de criticar la economía política, que lo puso a la par con la apertura de una comprensión
materialista de la historia (3, pp. 496-497).
En segundo lugar, centrándose en dos aspectos interrelacionados del método dialéctico, según el
cual las críticas a la economía política podrían llevarse a cabo de dos maneras: histórica y
lógicamente. Además, el método histórico permite, en general, rastrear el desarrollo real desde las
relaciones más simples hasta las más complejas y, por lo tanto, exponer categorías económicas en
su secuencia histórica, que finalmente coincide con la lógica. A primera vista, este método parece
ser el más científicamente correcto con la ventaja de una gran claridad. Sin embargo, en realidad,
en el mejor de los casos, solo sería más popular. Esto se debe principalmente al hecho de que el
desarrollo de la historia "a menudo va a pasos agigantados y en zigzag, y si fuera necesario
seguirlo en todas partes, no solo tendría que levantar una gran cantidad de material de
importancia insignificante, sino que a menudo interrumpiría el tren del pensamiento". Además,
"no se puede escribir la historia de la economía política sin la historia de la sociedad burguesa, y
esto haría que el trabajo sea interminable, ya que no hay trabajo preparatorio". Por lo tanto, “el
único método adecuado era un método de investigación lógica. Pero este método, enfatizó F.
Engels, es esencialmente nada más que el mismo método histórico, solo liberado de su forma
histórica y de contingencias interferentes. Con qué comienza la historia, el tren de pensamiento
debería comenzar con lo mismo, y su movimiento posterior no será más que un reflejo del proceso
histórico en una forma abstracta y teóricamente consistente; reflexión corregida, pero corregida
de acuerdo con las leyes, que da el mismo proceso real, por lo demás cada momento puede verse
en tal punto de su desarrollo donde el proceso alcanza la madurez completa, su forma clásica” (3,
p. 497).
En tercer lugar, la explicación en forma breve y al mismo tiempo bastante concisa de la esencia del
método lógico. "Con este método", escribió F. Engels, "procedimos de la primera y más simple
relación, que, históricamente, en realidad está frente a nosotros, por lo tanto, en este caso, de la
primera relación económica que encontramos (aquí tenemos en mente la relación mercantil -
N.S.). Analizamos esta actitud. El hecho mismo de que se trata de una actitud significa que hay dos
lados que se relacionan entre sí. Consideramos cada uno de estos lados por separado; de esto se
desprende la naturaleza de su relación entre sí, su interacción. En este caso, se encuentran
contradicciones que deben resolverse. Pero dado que estamos considerando aquí no un proceso

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abstracto de pensamiento que ocurre solo en nuestras cabezas, sino un proceso real, una vez
cumplidas o aun ocurriendo, estas contradicciones se desarrollan en la práctica y, probablemente,
han encontrado su resolución. Seguimos cómo se resolvieron y descubrimos que esto se logró
estableciendo una nueva relación, cuyos dos lados opuestos tendremos que desarrollar”(3, p. 497-
498).
En cuarto lugar, la definición del tema de la dialéctica materialista y, por lo tanto, la filosofía del
materialismo dialéctico. Es "la ciencia de las leyes más generales de cada movimiento. Esto
significa que sus leyes deben ser válidas tanto para el movimiento en la naturaleza y la historia
humana, como para el movimiento en el pensamiento”(4, p. 582).
Es importante señalar que en este contexto F. Engels distinguió dos lados de la dialéctica: objetiva
y subjetiva. En su opinión, "la llamada dialéctica objetiva reina en toda la naturaleza, y la llamada
dialéctica subjetiva, el pensamiento dialéctico, es solo un reflejo del movimiento que prevalece en
toda la naturaleza a través de los opuestos, que determinan la vida de la naturaleza por su lucha
constante y su transición final entre sí, resp (respectivamente - Ed.) en formas superiores”(4, p.
526).
En otras palabras, la dialéctica objetiva debe entenderse como la totalidad de los aspectos y
conexiones universales que existen en la realidad, las leyes universales, consideradas en la forma
en que operan en el mundo exterior. Por el contrario, la dialéctica subjetiva la constituyen las
leyes que operan en la esfera espiritual, que determinan el funcionamiento y el desarrollo del
pensamiento y la actividad cognitiva de las personas. Estas leyes son un reflejo de las leyes
universales del mundo externo, de las interconexiones de sus partes, es decir de la dialéctica
objetiva.
Lo anterior significa que, en la nueva comprensión del tema de la filosofía, F. Engels partió de la
unidad orgánica del materialismo y la dialéctica. En consecuencia, dio la definición clásica de la
dialéctica materialista como ciencia. La última "es... la ciencia sobre las leyes universales del
movimiento y desarrollo de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento" (4, p. 145).
En esta definición, por un lado, se reflejan rasgos que la distinguen fundamentalmente de toda
filosofía previa; por otro lado, se mantiene la continuidad tradicional de los problemas de la
filosofía materialista premarxista.
Hacemos hincapié en que una nueva comprensión dialéctico-materialista del tema de la filosofía
se dirigió contra la filosofía natural que ha dominado durante muchos siglos. Siendo
históricamente la primera forma de ciencia, representa una forma especial de construir un sistema
de la naturaleza basado en algunos principios generales especulativamente establecidos y crear
una imagen general del mundo, que abarca la naturaleza en su conjunto.
En contraste con esa filosofía natural especulativa, que reivindicaba el papel de "ciencia" o
"ciencia de las ciencias", el materialismo dialéctico: "esto en general ya no es una filosofía (en su
comprensión anterior - N.S.), sino simplemente una visión del mundo que debe ser confirmada y
probarse no en alguna ciencia especial de las ciencias, sino en las ciencias reales. Por lo tanto, la
filosofía se "elimina", es decir “simultáneamente es superada y preservada”, superadapor la
forma, preservada en su contenido real”(4, p. 142).
Al explicar su idea, F. Engels escribió: “Tan pronto como se requiera que cada ciencia separada
encuentre su lugar en la conexión universal de las cosas y el conocimiento de las cosas, hay algo de
ciencia especial sobre esta conexión universal (en su comprensión filosófica natural - N.S.) se

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vuelve redundante. Y luego, según toda la filosofía anterior, la existencia independiente aún
conserva la doctrina del pensamiento y sus leyes: lógica formal y dialéctica. Todo lo demás está
incluido en la ciencia positiva, la naturaleza y la historia”(4, p. 25).
Tenga en cuenta que esta declaración de F. Engels fue utilizada por filósofos soviéticos individuales
como base para una interpretación epistemológica estrecha y unilateral de la dialéctica
materialista, que redujeron exclusivamente a la dialéctica subjetiva. Mientras tanto, como se
muestra arriba, junto con este último, también incluye la dialéctica objetiva, de acuerdo con la
cual se consideran las leyes universales del desarrollo del mundo circundante.
En quinto lugar, la comprensión de la relación de filosofía y ciencia. Según F. Engels, la tesis es el
punto de partida aquí, según el cual la dialéctica liberada del misticismo se convierte en una
necesidad absoluta para las ciencias naturales. En este sentido, él identificó, en primer lugar, la
principal contradicción de las ciencias naturales en el siglo XIX, cuya esencia se expresó en la
contradicción entre los resultados logrados en el campo de las ciencias naturales y la forma
metafísica de pensamiento que prevaleció en estas ciencias (4, p. 22). En segundo lugar, criticó
esta forma de pensar y dio una explicación dialéctico-materialista de tres descubrimientos
realizados en ciencias naturales en el siglo XIX: la teoría celular, la ley de conservación y
transformación de la energía, y la teoría evolutiva de C. Darwin.
En sexto lugar, el desarrollo de una teoría general del materialismo dialéctico, en cuyo marco, a
juzgar por las declaraciones de F. Engels, se pueden distinguir las siguientes secciones: 1) la
filosofía como cosmovisión; 2) el materialismo y el idealismo son las principales tendencias
filosóficas; 3) el tema del materialismo dialéctico; 4) categorías de la dialéctica como etapa del
conocimiento; 5) las leyes de la dialéctica y su alcance; 6) la materia y las formas de su
movimiento; 7) espacio y tiempo como forma de existencia y desarrollo de la materia; 8)
comprensión materialista de la conciencia; 9) La dialéctica del conocimiento; 10) el criterio de
verdad en filosofía.
3. La creación del materialismo histórico: la ciencia de las leyes más generales del desarrollo de la
sociedad. En este sentido, las siguientes disposiciones presentadas por F. Engels son las más
importantes.
En primer lugar, esta ciencia se basa en una comprensión materialista de la historia. Su esencia
radica en el hecho de que la base del proceso histórico es el desarrollo de la producción material,
que en última instancia determina la estructura social de la sociedad, la relación de clases, la
institución política y las formas correspondientes de conciencia social. Con este entendimiento en
mente, F. Engels escribió: "... La producción de medios materiales directos y, por lo tanto, cada
etapa dada del desarrollo económico de un pueblo o época forma la base a partir de la cual se
desarrollan las instituciones estatales, las opiniones legales, el arte e incluso las representaciones
religiosas de estas personas y desde la cual ellas deben ser explicadas - y no al revés, como se ha
hecho hasta ahora”(5, p. 350-351). Esta explicación es tal punto de vista "sobre el curso de la
historia mundial, cuya causa final y fuerza móvil definitiva de todos los acontecimientos históricos
importantes se encuentra en el desarrollo económico de la sociedad, en los cambios del medio de
producción y los cambios, en la división de la sociedad derivada de allí en distintas clases y en la
lucha de estas clases entre sí” (6, p. 306).
En segundo lugar, la comprensión materialista de la historia es la única comprensión científica de
la misma, fundamentalmente opuesta a la idealista. Permitió a los fundadores del marxismo, en

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primer lugar, superar el idealismo y la metafísica de la antigua sociología (premarxista), para
revelar la dialéctica objetiva de la sociedad. Gracias a esto, la historia de la sociedad dejó de ser un
montón de hechos aleatorios e incoherentes y apareció como un proceso orgánicamente
interconectado que tiene lugar de acuerdo con las leyes dialécticas.
En segundo lugar, demostrar que los verdaderos creadores de la historia no son en absoluto
personalidades destacadas individuales, sino las clases populares. Porque son la principal fuerza
productiva de la sociedad, creando todos los bienes materiales necesarios para la vida; constituir
una fuerza social decisiva que determina el destino histórico de las revoluciones sociales y
políticas, los movimientos de liberación nacional; hacer una gran contribución al desarrollo de la
cultura material y espiritual. En cuanto al papel de algunos individuos, tienen cierta influencia en el
curso del desarrollo social y, por lo tanto, pueden acelerarlo o frenarlo, pero nunca pueden
cambiar la dirección principal de este desarrollo, ya que no está determinado por sus deseos
subjetivos, sino por las leyes objetivas del desarrollo de la sociedad.
En tercer lugar, formular el concepto de formación, que es un tipo de sociedad históricamente
definido en una etapa dada de su desarrollo.
En cuarto lugar, destacar los criterios principales para la periodización del proceso histórico, que
se basan en los cambios fundamentales que tienen lugar en la esfera de la producción y en la
esfera de las relaciones sociales.
En quinto lugar, desarrollar un concepto dialéctico de métodos de producción. Se basa en una
clara distinción entre el material y el contenido material de la producción y su forma social, es
decir,de las fuerzas productivas y de las relaciones laborales. La interacción entre ellas es una
condición necesaria para el funcionamiento y desarrollo de este método de producción. Recuerde
que, sobre la base de un estudio de esta interacción, K. Marx descubrió la ley de la
correspondencia de un tipo de relaciones de producción históricamente determinado con el nivel
alcanzado de las fuerzas productivas: la ley fundamental general del proceso histórico natural. Es
el funcionamiento de esta ley lo que provoca la aparición de una contradicción entre las partes
indicadas en el modo de producción, luego se inicia la era de la revolución social, como resultado
de lo cual hay una transición de un modo de producción a otro.
En tercer lugar, una explicación materialista del proceso de antroposociogénesis, es decir, el
origen del hombre y la sociedad. En esencia, fue un salto cualitativo en el desarrollo de la
naturaleza, expresado en la transición de las actividades biológicas a las sociales. Como resultado,
apareció la sociedad humana. Es una parte separada de la naturaleza, el producto más elevado de
su desarrollo, formado como una entidad social, que consiste en un conjunto simple de personas.
Por esoel hombre que se ha destacado del mundo animal se ha convertido en una criatura
bíosocial.
De ello se deduce que la naturaleza dual del hombre se debe a su génesis. Representa una unidad
dialéctica de lo biológico y lo social. Además, lo biológico es un prerrequisito natural (innato) para
el surgimiento y desarrollo de lo social como un atributo esencial de la sociedad. A su vez, lo social
no solo preserva lo biológico, sino que también lo transforma, definiendo, de acuerdo con su
esencia, las principales direcciones del progreso social y el desarrollo histórico del individuo.
Partiendo de esta premisa y confiando en la proposición presentada por C. Darwin sobre la
relación genética de los humanos con los animales (monos), y también generalizando el vasto
material acumulado por la biología, la paleontología y la antropología, F. Engels confirmó la tesis

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de acuerdo a la que un papel decisivo en el proceso de la antropogénesis juega un fenómeno
social especial – el trabajo. Según F. Engels, en cierto sentido podemos decir: el trabajo creó al
hombre mismo. De hecho, es el trabajo, enfatizó el autor, lo que constituye "un rasgo
característico de la sociedad humana que lo distingue de una manada de monos" (4, p. 491).
En cuarto lugar, la solución al problema del origen de la familia, la propiedad privada y el estado
solo es posible desde el punto de vista de una comprensión materialista de la historia. Basado en
los estudios del historiador y etnógrafo estadounidense L. Morgan y resumiendo los resultados de
este estudio desde el punto de vista de este último, F. Engels dio una interpretación dialéctica
materialista de los siguientes puntos clave.
En primer lugar, el esquema Morgan del proceso histórico, en el marco del cual reveló las
principales etapas de desarrollo de una sociedad primitiva (la era del "salvajismo"), la sociedad
antagónica de clase ("civilización" basada en la opresión) y las etapas de transición de convertir la
primera en la segunda (era de la "barbarie"). F. Engels demostró que este desarrollo fue
determinado en última instancia por los cambios que tuvieron lugar en la esfera de la producción
material y en la esfera de las relaciones sociales.
En segundo lugar, la evolución del matrimonio y las relaciones familiares, que se basó en la
transformación del desarrollo socioeconómico, especialmente la división social del trabajo. En este
sentido, F. Engels identificó tres formas de matrimonio: grupal, doble y monógamo, como formas
específicas de regulación social entre los sexos. El matrimonio grupal fijó principalmente la esfera
de las relaciones sexuales, los dobles (maternidad y una familia monógama mediante la institución
de la herencia de la propiedad y los privilegios sociales), la formación de la unidad económica
primaria. La monogamia "fue la primera forma de la familia, que no se basó en condiciones
naturales, sino económicas", y por lo tanto "la primera oposición de las clases que aparece en la
historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre marido y mujer durante la monogamia, y
la opresión de primera clase coincide con la esclavitud masculina de las mujeres" (2, p. 68).
En tercer lugar, el surgimiento de la propiedad privada, las relaciones de clase social y el estado. Se
debió a la descomposición de la economía primitiva y el sistema de clanes debido al desarrollo de
fuerzas productivas, la división social del trabajo, el surgimiento de la producción y el intercambio
de mercancías, y el crecimiento del producto excedente. Sobre esta base, aparecieron las
desigualdades de propiedad y sociales, nacieron las clases y el antagonismo de clases. Desde
entonces, la lucha de clases ha sido la principal fuerza impulsora de todas las sociedades
antagónicas.
Con el advenimiento de la sociedad de clases, surgió la necesidad objetiva de un cierto aparato de
coerción organizado políticamente, diseñado para suprimir sistemáticamente la resistencia de las
clases explotadas, limitar la posibilidad de la lucha de clases, proteger el orden público existente,
proteger los intereses de la clase dominante. El estado era un aparato así creado sobre la base de
los órganos tradicionales de la administración comunal-tribal. Con su ayuda, la clase
económicamente dominante también se convierte en la clase políticamente dominante y, por lo
tanto, adquiere nuevos medios para reprimir y explotar a las clases oprimidas.
Con estos procesos en mente, F. Engels escribió:“...surgió una sociedad que, debido a sus
condiciones económicas de vida, se dividiría en libres y esclavos, explotadores ricos y personas
pobres explotadas, una sociedad que no solo podría volver a probar estos opuestos, pero debería
haberlos afilado más y más. Tal sociedad podría existir en una lucha abierta continua entre estas

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clases, o bajo el dominio de una tercera fuerza que, supuestamente por encima de las clases que
luchan mutuamente, suprimió sus enfrentamientos abiertos y permitió que la lucha de clases
fuera la más grande solo en el campo económico, en la llamada forma legal. El sistema tribal ha
sobrevivido a su siglo. Fue explotado por la división del trabajo y su consecuencia: la división de la
sociedad en clases. Ha sido reemplazado por el estado”(2, p. 169).
En quinto lugar, la defensa del materialismo histórico de su vulgarización en el espíritu del
materialismo económico, o determinismo económico, es decir,el impacto absoluto y excepcional
de la economía en todas las esferas de la vida pública, el proceso automático de desarrollo
histórico y la negación de cualquier papel activo de los fenómenos superestructurales, la
posibilidad de su influencia sobre la base económica.
Refutando firmemente tales acusaciones, falsamente atribuidas al materialismo histórico, F.
Engels se centró en analizar la dialéctica de la interacción de la vida material y espiritual de la
sociedad, la base y la superestructura. Al respecto, escribió: “... Según la comprensión materialista
de la historia, en el proceso histórico, el momento decisivo en el análisis final es la producción y
reproducción de la vida real. Ni yo ni Marx nunca hemos reclamado más. Si alguien distorsiona
esta posición en el sentido de que el momento económico es el único momento determinante,
entonces convierte esta afirmación en una frase tácita, abstracta y sin sentido.
La situación económica es la base, pero el curso de la lucha histórica también está influenciado y
en muchos casos está determinado principalmente por sus diversos aspectos de la
superestructura: las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados: el sistema político
establecido por la clase victoriosa después de la batalla ganada, etc., formas legales e incluso el
reflejo de todas estas batallas reales en los cerebros de los participantes, teorías políticas, legales,
filosóficas, creencias religiosas y su posterior desarrollo en un sistema de dogmas. Hay una
interacción de todos estos puntos, en los que el movimiento económico, según sea necesario,
finalmente se abre paso a través de un número infinito de accidentes...”(7, pp. 394-395).
Y en otro lugar: “Este no es el caso en absoluto de que solo la situación económica sea la razón,
que solo esté activa y que todo lo demás sea solo una consecuencia pasiva. No, aquí la interacción
sobre la base de la necesidad económica, al final siempre allanando su camino. Por lo tanto, la
situación económica no ejerce automáticamente su influencia, como algunas personas imaginan,
por conveniencia, y las personas mismas hacen su propia historia, pero sobre la base de las
relaciones reales existentes, entre las cuales las condiciones económicas, sin importar cuánto
otros influyan en ellas, políticas e ideológicas, son en última instancia decisivas y forman el hilo
rojo que impregna todo el desarrollo y conduce a su comprensión”(8, p. 175).
De esto se puede ver que en las declaraciones anteriores de F. Engels la atención se centra en dos
aspectos interrelacionados. Por un lado, el hecho de que la base económica solo determina en
última instancia el curso del desarrollo social, la dialéctica del proceso histórico. Por otro lado,
sobre el hecho de que los fenómenos superestructurales tienen un efecto inverso activo en la base
económica. Según F. Engels, puede ser de tres tipos. Por lo tanto, el poder estatal puede contribuir
al desarrollo económico y, en consecuencia, acelerarlo; o frenar este desarrollo, actuando en la
dirección opuesta; o impedir el desarrollo económico en algunas direcciones y estimularlo en otras
(8, p. 420).
En sexto lugar, el desarrollo del concepto de relativa independencia de las formas de conciencia
social. Según F. Engels, su desarrollo está determinado en última instancia por el desarrollo de la

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división del trabajo en la escala de la sociedad, en la que "los procesos laborales individuales se
vuelven independientes entre sí" (7, p. 415).
Habiendo surgido formas de conciencia pública obtienen su relativa independencia. Está
predeterminado por una serie de factores: 1) la naturaleza del proceso cognitivo, su naturaleza
activa-creativa, que es el resultado de toda práctica sociohistórica de las personas; 2) la presencia
de leyes internas específicas de desarrollo de este proceso; 3) el retraso de una cierta forma de
conciencia social de las condiciones económicas y sociales existentes o, por el contrario, por su
avance en el desarrollo de estas condiciones; 4) destacando en algunos casos religión o filosofía,
en otros: política y derecho, etc.
Al explicar su idea, F. Engels señaló que la relativa independencia del desarrollo de la filosofía
explica por qué los países económicamente atrasados ​​pueden presentar doctrinas filosóficas muy
progresistas, a veces incluso superando el pensamiento filosófico de los países económicamente
desarrollados y, como resultado, estimulando un mayor progreso social con gran fuerza (7, p. 419-
420).
F. Engels demostró que en cada época histórica se forma una cierta interacción y correlación de
diferentes formas de conciencia social, en el marco del cual algunos de ellos adquieren, por
razones objetivas, una posición dominante y, habiendo subyugado todas las demás formas,
determinan así su contenido y direcciones de desarrollo. Así, en la sociedad feudal, la religión era
la forma dominante de ideología; de acuerdo con esto, "la Edad Media se anexó a la teología y
convirtió en sus subdivisiones todas las demás formas de ideología: filosofía, política,
jurisprudencia" (2, p. 314). Las razones del dominio de la religión en la vida espiritual de una
sociedad dada fueron la singularidad de su desarrollo histórico. F. Engels escribió: “La Edad Media
se desarrolló sobre una base completamente primitiva. Eliminó la civilización antigua, la filosofía
antigua, la política y la jurisprudencia de la faz de la tierra, para comenzar todo desde el principio.
Lo único que tomó prestado del mundo antiguo perecido fue el cristianismo y varias ciudades en
ruinas que habían perdido toda su civilización anterior. Como resultado, como sucede en todas las
primeras etapas de desarrollo, el monopolio de la educación intelectual recayó en los sacerdotes,
y la educación en sí misma asumió un carácter predominantemente teológico”(9, p. 360). De esto
queda claro por qué la ideología religiosa en la Edad Media subyugó todas las demás formas de
conciencia social: ciencia, moralidad, arte, filosofía.
Sin embargo, hay un patrón general que se aplica a cualquier ideología inmanente a la sociedad
antagónica de clase. Como enfatizó F. Engels, en esta sociedad “la ideología es un proceso que
realiza el llamado pensador, aunque con conciencia, pero con falsa conciencia. Las verdaderas
fuerzas impulsoras que lo impulsan a trabajar siguen siendo desconocidas para él, de lo contrario
esto no sería un proceso ideológico”(8, p. 83). Este carácter falso y pervertido del reflejo de la
realidad en la ideología está determinado por su naturaleza de clase. Por supuesto, la naturaleza
de clase de la falsa conciencia ideológica puede ser diferente: si los ideólogos pequeñoburgueses
distorsionan en sí mismos las tareas de la lucha por el progreso y su lugar en esta lucha, entonces
muchos ideólogos burgueses son absolutamente conscientes de sus tareas de clase, pero
ilusoriamente se presentan a sí mismo posibilidades y perspectivas del régimen de explotación
defendido por ellos.
II. En el campo de la economía política, la atención se centró en los problemas, cuya interpretación
se llevó a cabo a la luz de la doctrina económica de Karl Marx, expuesta en “El Capital”.

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1. El tema de la economía política. Es apropiado recordar aquí que, por primera vez, F. Engels
presentó sus ideas sobre esta ciencia en el artículo "Borradores para una crítica de la economía
política" publicado en el Anuario alemán-francés (1843). En este artículo definió la economía
política como la ciencia del enriquecimiento, que se desarrolló en una época en que un sistema
desarrollado de engaño permisible reemplazó al comercio simple y no científico. Sus primeras
formas fueron los sistemas monetario y mercantilista, que expresaron abiertamente la codicia de
los comerciantes. Aunque el siglo XVIII revolucionó esta ciencia, dándole un espíritu humano de
interés nacional, sin embargo, como en el campo de la política, fue solo la mitad del progreso.
Porque "no se le ocurrió a la economía política plantear la cuestión de la legalidad de la propiedad
privada" (10, p. 545). Por lo tanto, como el cristianismo, en la cual la franqueza católica fue
reemplazada por la hipocresía protestante, la economía política se volvió hipócrita; A. Smith
comenzó esto: este "Lutero de la economía política", y cuanto más cerca están los economistas de
la modernidad, enfatizó F. Engels, más lejos están de la honestidad: D. Ricardo es más culpable de
alejarse de él que A. Smith y D. McCulloch y J. Mill son más culpables que D. Ricardo. Esta
evaluación de la economía política reflejó la influencia de los puntos de vista socio-éticos de S.
Fourier.
Téngase en cuenta que en el curso de sus estudios económicos, que comenzaron en la primera
mitad de la década de 1940, K. Marx esbozó cuidadosamente el artículo de F. Engels, y en 1859 lo
describió en el famoso Prefacio a la Crítica de la Economía Política como bocetos ingeniosos para
criticar las categorías económicas (3, p. 8). En “El Capital”, Marx se refirió repetidamente a este
artículo. F. Engels mismo, sin embargo, creía que después de la aparición de “El Capital”, su primer
trabajo "estaba completamente desactualizado y lleno de imprecisiones... Además, estaba escrito
completamente en el estilo hegeliano..." (11, p. 174).
Para una mejor comprensión de la esencia de este tema, es necesario recurrir al trabajo
fundamental de F. Engels "Anti-Dühring", la primera enciclopedia histórica del marxismo (presenta
sus tres componentes, es decir, filosofía, economía política y socialismo científico). Uno de los
lugares clave en la segunda parte de este trabajo es la cuestión del tema de la economía política.
La importancia extrema y el valor excepcional del enfoque teórico para su interpretación están
predeterminados por al menos dos tipos de circunstancias. Primero, K. Marx no solo conocía y
aprobaba bien el contenido de “Anti-Dühring” (F. Engels discutió las tareas, los problemas y la
estructura del próximo trabajo con él en detalle), sino que también participó directamente en el
trabajo de este libro (escribió el capítulo X "De la historia crítica" de la segunda sección, dedicado a
la economía política). En segundo lugar, F. Engels dio una definición detallada del tema de la
economía política (explicaremos, en los trabajos de K. Marx no existe una definición formal de esta
ciencia). A este respecto, distinguió la economía política en el sentido amplio y estrecho de la
palabra.
Criticando la definición absolutamente vaga del tema de la economía política por E. Dühring como
"una ciencia estricta de la economía nacional", F. Engels no solo defendió una comprensión
materialista del tema de esta ciencia, sino que también la desarrolló de manera significativa. "La
economía política, en el sentido más amplio", escribió, "es la ciencia de las leyes que rigen la
producción y el intercambio de riqueza material en la sociedad humana" (4, p. 150). Al explicar la
esencia de esta definición, señaló: tanto la producción como el intercambio realizan diversas
funciones sociales y, por lo tanto, se encuentran en una posición desigual entre sí. Esto se debe al
hecho de que si la producción puede tener lugar sin intercambio, este último, considerado como
un intercambio de productos, no puede existir sin producción. Al mismo tiempo, tanto la
producción como el intercambio, influenciados por varios factores externos, por un lado, se

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desarrollan de acuerdo con sus leyes especiales; por otro lado, en cada momento dado se
condicionan e influyen mutuamente de tal manera que "se les puede llamar la abscisa y la
ordenada de la curva económica" (4, p. 150).
F. Engels enfatizó que las condiciones sociales históricamente determinadas bajo las cuales se lleva
a cabo la producción y el intercambio de productos están cambiando constantemente. Por lo
tanto, "la economía política no puede ser la misma para todos los países y todas las épocas
históricas". Por el contrario, es "esencialmente una ciencia histórica" ​​y, por lo tanto, "trata de lo
histórico, es decir, material que cambia constantemente...”(4, p. 150, 151). Al desarrollar este
punto clave, F. Engels señaló que la economía política primero explora las leyes especiales del
desarrollo de la producción y el intercambio, y solo al final de este estudio puede establecer
algunas leyes generales, con la ayuda de las cuales es imposible, sin embargo, comprender los
detalles de cualquier etapa económica de desarrollo de la sociedad.
Según F. Engels, el método correspondiente de distribución de productos depende del método de
producción e intercambio históricamente determinado. El papel decisivo lo desempeña la forma
de propiedad de las condiciones de producción. Por lo tanto, la descomposición de la propiedad
de la tierra común de un clan o comunidad rural sirvió como base para la aparición de diferencias
de propiedad y, por lo tanto, desigualdades en la distribución y la aparición, junto con ellas, de
diferencias de clase. “... Junto con las diferencias en la distribución, también surgen diferencias de
clase. La sociedad se divide en clases: privilegiadas y desfavorecidas, explotadoras y explotadas,
dominantes y oprimidas, y el estado, al que se formaron espontáneamente grupos de
comunidades tribales únicas como resultado de su desarrollo, llegó primero solo para satisfacer
sus intereses comunes (por ejemplo, en Oriente – el riego) y para proteger de enemigos externos,
de ahora en adelante recibe el mismo propósito: proteger las condiciones de existencia y
dominación de la clase dominante contra la clase de los oprimidos a través de la violencia”(4, p.
152).
Señalando la dependencia de la distribución en la producción y el intercambio, F. Engels al mismo
tiempo enfatizó que de ninguna manera fue un resultado pasivo de su acción. Al ser un área
relativamente independiente de la vida económica, la distribución, a su vez, tiene una influencia
activa inversa en la producción y el intercambio, predeterminando las condiciones y posibilidades
para su desarrollo posterior. “Cada nuevo modo de producción o una nueva forma de intercambio
se ve obstaculizado inicialmente no solo por las viejas formas de producción e intercambio y sus
instituciones políticas correspondientes, sino también por el viejo modo de distribución. El nuevo
modo de producción y la nueva forma de intercambio tienen que ganar la distribución adecuada a
través de una larga lucha. Pero cuanto más móvil sea este método de producción e intercambio,
cuanto más avanzado sea capaz de mejora y desarrollo, antes la distribución alcanzará un nivel tal
que supere el modo de producción e intercambio que lo generó y entra con él en contraposición”
(4, p. 152).
A la luz de lo anterior, F. Engels se propuso la tarea de crear una economía política en el sentido
amplio de la palabra. Vio en él una ciencia "sobre las condiciones y formas bajo las cuales la
producción y el intercambio tienen lugar en diversas sociedades humanas y bajo la cual, en
consecuencia, la distribución de productos tiene lugar en cada sociedad dada" (4, p. 153-154). En
cuanto a la comprensión de la economía política en el sentido estricto de la palabra, F. Engels
tenía en mente una ciencia que "se limita exclusivamente a la génesis y el desarrollo del modo de
producción capitalista..." (4, p. 154). Como tal, surgió en el siglo XVIII, expresando al mismo tiempo

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la ideología de la emergente sociedad burguesa. En consecuencia, fue una economía política
burguesa que surgió bajo esas condiciones históricas.
2. Crítica de la interpretación dühring vulgar-metafísica de las categorías económicas clave
presentadas en "El Capital" de K. Marx. Estos incluyen lo siguiente.
En primer lugar, el costo de los bienes. Refutando las invenciones de E. Dühring, quien creía que el
valor es inherente a las cosas de la naturaleza, que es idéntico al precio de monopolio, F. Engels
defendió la teoría marxista del valor, describiendo sus principales disposiciones. Su esencia es la
siguiente: 1) el valor existe allí, en la medida en que exista la producción de productos básicos y,
por lo tanto, es uno de los factores del producto junto con el valor de uso; 2) al ser una categoría
histórica, el valor expresa una cierta relación social que se forma entre las personas con respecto a
la producción y el intercambio de bienes; 3) el concepto de valor en el brote contiene no solo
dinero, sino también formas más desarrolladas de producción de mercancías, incluido el
capitalista; 4) la ley del valor es la ley, "según el cual el valor de un producto se mide por el trabajo
socialmente necesario contenido en él" (4, p. 106-107). Al enfatizar el principio de equivalencia de
intercambio, que se deriva de los requisitos de esta ley, F. Engels concluye que la ley del valor es la
ley general de toda la producción de mercancías y, por lo tanto, de la producción capitalista.
En segundo lugar, trabajo simple y complejo. A diferencia de K. Marx, E. Dühring argumentó que el
trabajo de cada empleado, independientemente de sus calificaciones, es equivalente. Al explicar la
falacia de tal interpretación, F. Engels señaló que el valor no es más que la expresión del trabajo
socialmente necesario incorporado en cualquier producto. Por eso su valor está determinado por
la cantidad de trabajo. Esto se refiere al gasto de mano de obra simple, ciertos costos de mano de
obra simple. Trabajo complicado significa solo elevado al poder o trabajo simple multiplicado. La
reducción (contracción) de todo el trabajo complejo a simple como unidad de medida de todo el
trabajo se lleva a cabo espontáneamente por el proceso social, a espaldas de los productores.
Observamos que E. Dühring propagó la idea de la equivalencia de varios tipos de trabajo para
demostrar que el trabajo no solo es una fuente de valor, sino que también tiene valor en sí mismo.
En realidad, el trabajo no es una mercancía y, por lo tanto, no tiene valor. Pero el trabajo es la
fuente del valor de cada mercancía que se convierte en tal en el mercado.
En tercer lugar, capital y plusvalía. Defendiendo la doctrina económica de K. Marx de la ridícula
acusación de E. Dühring, quien atribuyó al autor de “El Capital” la afirmación de que
supuestamente el capital nació del dinero, F. Engels describió brevemente la esencia de esta
doctrina. El dinero se convierte en capital solo bajo ciertas condiciones, cuando se compra un
producto especial en el mercado relevante: la mano de obra. Basándose en esta premisa, F. Engels
reveló la esencia del capital como una relación de producción social, una relación de dominación y
subordinación, explotación por parte de los capitalistas de los trabajadores. Esta relación no es
creada por la naturaleza y, por lo tanto, no es común a todos los períodos históricos del desarrollo
de la sociedad. Porque es inherente solo al capitalismo. Criticando a E. Dühring, quien identificó el
capital con medios de producción producidos, y explicando su surgimiento, a través de la violencia,
F. Engels demostró convincentemente que la fuente de capital es la plusvalía, creada por el trabajo
de los trabajadores asalariados. E. Dühring explicó el origen de las ganancias de capital
únicamente por la violencia. Sin embargo, "la violencia puede soportarlo", señaló F. Engels, "pero
no puede crearlo" (4, p. 223).

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Además, F. Engels apreció mucho el papel de K. Marx en la justificación científica de la fuente de
plusvalía y, en consecuencia, del capital. La solución a esta pregunta "constituye el mayor mérito
histórico de la obra de Marx. Arroja una luz brillante sobre esas áreas económicas donde los
socialistas, no menos que los economistas burgueses, deambulaban antes de esto en la oscuridad
más profunda. El socialismo científico se origina en la solución de este problema, y ​​esta solución es
el punto central del socialismo científico”(4, p. 210).
En cuarto lugar, la renta de la tierra. E. Dühring la definió como el ingreso recibido de la tierra por
su propietario. Por lo tanto, argumentó que "parte de la renta queda en manos del inquilino, como
resultado de lo cual se reduce la renta total". De esto, según F. Engels, se deducen dos
conclusiones erróneas: en primer lugar, que el inquilino no paga el alquiler al propietario, sino
que, por el contrario, el propietario supuestamente se lo paga al inquilino; en segundo lugar, en
esta interpretación, la renta de la tierra es igual a todo el producto excedente obtenido en la
agricultura como resultado de la explotación de los trabajadores agrícolas. En realidad, el producto
excedente producido en la agricultura de ninguna manera es idéntico a la renta de la tierra: se
divide en dos partes: la renta de la tierra, de la que se apropia el propietario, y la ganancia del
capitalista - del inquilino.
3. La formulación clásica de la principal contradicción del capitalismo - la principal causa de las
crisis económicas bajo el capitalismo. Según F. Engels, tal es la contradicción entre el carácter
social de la producción y la forma capitalista privada de apropiación de sus condiciones y
resultados, que contiene "todos los conflictos de nuestro tiempo".
En la superficie de los fenómenos, esta contradicción se manifiesta en las siguientes formas: como
el antagonismo entre el proletariado y la burguesía, como lo opuesto entre la organización de la
producción en fábricas individuales y la anarquía de la producción en toda la sociedad, así como la
contradicción entre el crecimiento de la producción y el estrecho marco de consumo bajo el
capitalismo.
F. Engels mostró la inevitabilidad de exacerbar la contradicción principal con el desarrollo del
capitalismo. Esto le permitió identificar la causa de las crisis económicas de sobreproducción y
enriquecer así la teoría marxista. Como es sabido, en "El Capital" de K. Marx no hay
departamentos o capítulos dedicados específicamente a la teoría de las crisis. Algunas de sus
disposiciones más importantes se exponen en varias secciones de los cuatro volúmenes.
En “Anti-Dühring”, una definición clara de la causa principal de las crisis económicas, la principal
contradicción del capitalismo, que da una caracterización verdaderamente brillante en su
profundidad, brillo e integridad de estas crisis, el ciclo capitalista en su conjunto, llama la atención
en primer lugar. (4, p. 287). Las crisis económicas, enfatizó F. Engels, son generadas por el sistema
capitalista de producción e intercambio. Testifican que las relaciones capitalistas y de producción
entraron en un conflicto irreconciliable con la naturaleza y el nivel de desarrollo de las fuerzas
productivas.
Toda la historia posterior del desarrollo de la economía de los países capitalistas confirmó la
exactitud de las conclusiones de F. Engels sobre la naturaleza, la causa y las consecuencias de las
crisis económicas. Estas conclusiones son particularmente relevantes en la etapa actual, cuando
las economías de los principales países capitalistas se encuentran en un estado de crisis aguda y
profunda, y cuando la cuestión de la necesidad de una transición del capitalismo al socialismo está
en la agenda.

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Todo lo contrario de una explicación verdaderamente científica de la naturaleza de las crisis
económicas fue la opinión de E. Dühring, quien creía que estas crisis eran "desviaciones aleatorias"
del "estado normal" de la economía capitalista. Él vio las razones principales para ellas, por un
lado, en el "retraso en el consumo del consumidor" y, por otro lado, en la "imprudencia de los
empresarios individuales y la previsión privada insuficiente". Como F. ​​Engels señaló
correctamente, el subconsumo de las masas no es en absoluto un fenómeno nuevo. Existe en
todas las sociedades explotadoras, mientras que las crisis económicas surgen solo en una
determinada etapa del desarrollo del capitalismo. Pero el bajo consumo de las masas es solo uno
de los requisitos previos para estas crisis y desempeña un cierto papel en ellas, pero habla tan
poco sobre su causa como sobre por qué no hubo crisis antes (4, p. 297).
Junto con lo anterior, debe destacarse otro punto muy importante: F. Engels participó
directamente en la discusión de los problemas clave que K. Marx tuvo que resolver en “El Capital”
(esto se evidencia por la correspondencia entre ellos). Después de la muerte de su amigo, F. Engels
sistematizó, editó manuscritos económicos marxistas bastante extensos y los publicó en forma de
segundo y tercer volumen de “El Capital”. Por lo tanto, V.I. Lenin señaló que estos volúmenes son
obra de dos: K. Marx y F. Engels.
III. En el campo del socialismo científico, creado por los fundadores del marxismo sobre la base de
un replanteamiento crítico de las ideas utópicas sobre el socialismo y el comunismo, una
generalización de la experiencia de la lucha revolucionaria del proletariado y el desarrollo de la
teoría del socialismo. Según F. Engels, esta teoría se basa en dos grandes descubrimientos
realizados por K. Marx en ciencias sociales: una comprensión materialista de la historia y la
doctrina de la plusvalía. En base a estos descubrimientos, F. Engels se enfocó en plantear las
siguientes cuestiones:
1. La inevitable muerte del capitalismo y su reemplazo por el socialismo. Estos procesos se deben
al agravamiento de la contradicción principal del capitalismo, como lo demuestran las crisis
económicas, que alienta a los capitalistas a tratar a las fuerzas productivas de la manera más social
posible bajo el capitalismo. En este sentido, F. Engels examinó los cambios en la organización de la
producción capitalista en el contexto de la aparición de un fenómeno como la transición de la
propiedad capitalista individual a la propiedad colectiva en forma de sociedades anónimas. Es
cierto que en la época de F. Engels, el proceso de su formación se acaba de describir. Sin embargo,
F. Engels reveló la razón de este proceso y lo consideró como un escenario para una mayor
socialización de la producción capitalista y la creación de requisitos previos objetivos para una
revolución socialista.
Un nuevo punto muy importante es la formulación por F. Engels de la cuestión del papel del
Estado en la economía capitalista. Al observar la tendencia general a fortalecer este papel, F.
Engels demostró que es una consecuencia del agravamiento de la contradicción principal del
capitalismo y señaló la forma de una influencia estatal más activa en la economía. Tal forma en ese
momento era la transferencia de empresas individuales e incluso industrias a la propiedad estatal.
Al describir la esencia de la propiedad estatal bajo el capitalismo, F. Engels enfatizó que su
apariencia no destruye de ninguna manera la naturaleza capitalista de la producción. Esto se
explica principalmente por el hecho de que "el estado moderno, cualquiera que sea su forma, es
por su propia naturaleza una máquina capitalista, un estado de capitalistas, un ideal “capitalista
total"(4, p. 290).

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Aún más, mientras más fuerzas productivas tome este Estado en su propiedad, cuanto más se
convierta en un capitalista conjunto, mayor será el número de trabajadores que explotará. Porque
los trabajadores siguen siendo asalariados aquí. En consecuencia, “las relaciones capitalistas no se
destruyen, sino que, por el contrario, se llevan al extremo, al punto más alto. Pero se produce una
revolución en este punto más alto”(4, p. 290), - resumió F. Engels.
Téngase en cuenta que en las condiciones modernas el papel económico del estado ha aumentado
significativamente. Como resultado, el poder de los monopolios se combinó con el poder del
estado, se desarrolló el capitalismo monopolista de estado, bajo el cual el estado se convirtió en
un comité para administrar los asuntos de los monopolios en interés de los propios monopolios.
Por lo tanto, la característica de la naturaleza de clase del estado capitalista, dada por F. Engels,
sigue siendo relevante en nuestros días. Es muy importante tener esto en cuenta, ya que en las
teorías reformistas modernas, la propiedad estatal bajo el capitalismo se presenta como socialista.
Esta posición no es nueva en sí misma; F. Engels llamó su atención una vez. Llamó a los defensores
de tales puntos de vista "falsos socialistas". "Si el monopolio estatal del tabaco es el socialismo",-
comentó sarcásticamente F.Engels- entonces Napoleón y Metternich sin duda deben estar entre
los fundadores del socialismo” (4. P. 289).
En contraste con tales puntos de vista falsos, F. Engels demostró que la transformación de la
sociedad sobre una base socialista implica la eliminación de la explotación del trabajo asalariado,
el sistema capitalista. Pero solo es posible a través de la revolución socialista, durante la cual el
proletariado "toma el poder del Estado y convierte los medios de producción principalmente en
propiedad del Estado" (4, p. 291). Esta es la misión histórica del proletariado moderno.
2. La conversión de la propiedad estatal bajo el socialismo en propiedad pública. La esencia de
esto último es que "... la sociedad abiertamente y sin recurrir a formas indirectas se hará cargo de
las fuerzas productivas que han superado cualquier otra forma de controlarlas, excepto la pública”
(4, p. 290). Por lo tanto, la apropiación de los medios de producción bajo el socialismo, basada en
su naturaleza conjunta, es la apropiación social directa de los productos como medios para
mantener y expandir la producción (4, p. 291).
La propiedad social de los medios de producción también determina un nuevo objetivo de
producción, que es diferente del inherente al capitalismo. Consiste en proporcionar a todos los
miembros de la sociedad "medios de vida y el desarrollo libre de sus habilidades, además, en un
grado cada vez mayor" y, por lo tanto, "no solo las condiciones materiales de existencia que son
suficientes y mejoran todos los días, sino también el desarrollo libre completo y el uso de sus
habilidades físicas y espirituales”(4, p. 154, 294). Como vemos, el punto principal para caracterizar
el objetivo de la producción socialista es el desarrollo integral y gratuito de las habilidades de cada
miembro de la sociedad. Recordemos que dicha formulación del objetivo de producción bajo el
socialismo fue propuesta por V.I. Lenin en el desarrollo del borrador del segundo programa de
nuestro partido (12, p. 232).
3. La característica del trabajo bajo el socialismo. La transferencia de los medios de producción a
las manos de la sociedad cambia radicalmente la posición del trabajador, ya que su fuerza laboral
deja de ser una mercancía. F. Engels dio una descripción detallada de la orientación general de la
organización de la producción bajo el socialismo, debido al objetivo de la nueva producción. En
este sentido, sus indicaciones de que el comunismo elimina la antigua división del trabajo
característica del capitalismo, que se define como "un medio de esclavizar a los productores" (4, p.
303), son importantes. Por lo tanto, bajo el capitalismo, la división del trabajo paraliza a una

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persona y contribuye a convertirla en un simple apéndice de la máquina. Pero "habiendo
dominado todos los medios de producción con el propósito de su aplicación socialmente
planificada", enfatizó F. Engels,
F. Engels señaló la necesidad no solo de destruir la vieja división del trabajo en una sociedad
futura, sino también de desarrollar un cierto programa para la reestructuración de la organización
de la producción, que conduciría a un cambio radical en la naturaleza de la división del trabajo
bajo el socialismo. En consecuencia, la división del trabajo F. Engels no lo consideró una categoría
técnica, sino económica, basada en la premisa según la cual "la división de clases se basa en la ley
de la división del trabajo" (4, p. 293). De importancia crítica a este respecto son sus críticas a E.
Dühring, quien argumentó que el tamaño del mercado define los límites "para una mayor
ramificación de profesiones y la separación técnica de operaciones especiales" (4, p. 239).
Confiando en el "EL Capital" de K. Marx, F. Engels señaló que en realidad "no fue el mercado el que
creó la división capitalista del trabajo, sino, por el contrario, la descomposición de los vínculos
sociales anteriores y la división del trabajo surgida de ello crearon el mercado” (4, p. 239).
Según F. Engels, bajo el comunismo, la organización de la producción debe tomar el lugar del
antiguo modo de producción (burgués), donde cada trabajador tendrá la oportunidad de
desarrollarse en todas las direcciones y mostrar todas sus habilidades de manera efectiva. La
acción de la ley del cambio laboral será muy importante para el desarrollo integral del hombre en
una sociedad socialista. F. Engels citó a Karl Marx diciendo que bajo el capitalismo el cambio de
trabajo "en todas partes se encuentra con obstáculos", enfatizando que la implementación normal
de esta ley universal de producción requiere una transición de las relaciones de producción
capitalistas a las socialistas.
Considerando los problemas de la división del trabajo, F. Engels prestó gran atención a la cuestión
de la destrucción de la antítesis entre la ciudad y el campo. En este sentido, criticó duramente a E.
Dühring, quien creía que bajo el socialismo se preservaría la antigua división del trabajo,
característica del capitalismo, y creía que la antítesis entre ciudad y campo era inevitable "por la
naturaleza misma de las cosas". F. Engels señaló que las ideas de E. Dühring sobre la futura
división del trabajo son mucho más bajas que las opiniones de los utópicos S. Fourier y R. Owen,
quienes entendieron claramente las consecuencias de la división del trabajo en la sociedad
capitalista y exigieron la destrucción de la antítesis entre ciudad y campo como la primera y
principal condición. La destrucción de la antigua división del trabajo en general. F. Engels
demostró convincentemente que la destrucción de esta oposición no solo es posible, sino que es
necesaria en la sociedad comunista.
Caracterizando el trabajo bajo el socialismo, F. Engels atribuyó gran importancia a su
universalidad. En su opinión, el trabajo universal es una condición natural para la existencia de la
sociedad. Entonces, incluso bajo el capitalismo, el enorme crecimiento de las fuerzas productivas
permite la distribución del trabajo entre todos los miembros de la sociedad. Resultó que la clase
capitalista no solo es redundante, sino que se ha convertido en un "obstáculo directo para el
desarrollo social" y debe ser eliminada. Por lo tanto, con la transferencia de los medios de
producción a las manos de la sociedad, "tal organización de producción debería entrar en juego,
donde, por un lado, nadie podría culpar a otros por su participación en el trabajo productivo, esta
condición natural de la existencia humana y, por otro lado, el trabajo productivo , en lugar de ser
un medio de esclavizar a las personas, se convertiría en un medio de liberarlas, presentando a
todos la oportunidad de desarrollarse en todas las direcciones y manifestar efectivamente todas
sus habilidades, tanto físicas como espirituales”(4, p. 305). Pero solo bajo las condiciones del

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socialismo, el trabajo se vuelve verdaderamente libre, crea las condiciones para el desarrollo
integral del individuo.
Desarrollando su idea, F. Engels enfatizó que la universalidad del trabajo puede reducir
significativamente la jornada laboral, reducir el tiempo de trabajo de cada empleado "a
insignificante, de acuerdo con las ideas actuales, los tamaños". Es muy importante prestar
atención a la siguiente propuesta presentada por F. Engels: el socialismo permitirá "reducir las
horas de trabajo de todos para que todos tengan suficiente tiempo libre para participar en asuntos
relacionados con toda la sociedad, tanto teóricos como prácticos" (4, p. 187).
Entre las características principales inherentes al trabajo bajo el socialismo, que lo distingue
fundamentalmente del trabajo bajo el capitalismo, se le da un lugar especial y significativo a su
carácter social directo. "Cuando una sociedad", escribió F. Engels, "se hace cargo de los medios de
producción... el trabajo de cada individuo... se convierte desde el principio y directamente en
trabajo social" (4, p. 321).
La naturaleza del trabajo bajo el socialismo está estrechamente relacionada con los incentivos
para el trabajo. Fuertemente opuesto a E. Dühring, quien consideró la distribución completamente
aislada de la producción, F. Engels mostró la dependencia de la distribución en el modo de
producción y al mismo tiempo la influencia de la primera en la segunda. Al describir la relación de
distribución bajo el socialismo, F. Engels procedió de la disposición sobre la eliminación del
carácter mercantil del trabajo en la nueva sociedad. Esto llevó a la conclusión de que la
distribución aquí no puede determinarse por el valor de la mano de obra de bienes. Según F.
Engels, "se regirá por los intereses de la producción, el desarrollo de la producción se estimula
sobre todo en una forma de distribución que permita a todos los miembros de la sociedad
desarrollar, apoyar y mostrar sus habilidades de la manera más integral posible" (4, p. 206).
Es fácil ver que en esta característica de distribución bajo el socialismo F. ​​Engels se centró en la
influencia activa de la distribución no solo en la producción, sino también en el desarrollo integral
de cada trabajador. Es la distribución del trabajo la que mejor cumple con este requisito. La
experiencia histórica de la antigua URSS y otros países de orientación socialista confirmó
plenamente esta predicción de los fundadores del marxismo.
4. El desarrollo de la cuestión del progreso sistemático de la economía nacional bajo el socialismo,
de cambiar la naturaleza del funcionamiento de las leyes económicas. F. Engels demostró que la
necesidad objetiva de la organización sistemática de la producción está determinada por la
propiedad pública de los medios de producción. Cuando se establece, "la anarquía en la
producción se reemplaza por una regulación de la producción socialmente planificada de acuerdo
con las necesidades de la sociedad en su conjunto y de cada uno de sus miembros
individualmente" (4, p. 291).
Según F. Engels, dicha organización de producción está indisolublemente unida a su planificación.
Esto último debe llevarse a cabo, primero, para determinar la producción de aquellos productos
que son necesarios para la sociedad, pero teniendo en cuenta los recursos laborales disponibles;
segundo, para la distribución racional de las fuerzas productivas, la producción en el país; tercero,
aumentar la eficiencia de la producción socialista en comparación con la producción capitalista.
Resumiendo sus pensamientos, F. Engels llega a la conclusión de que bajo el socialismo cambia la
naturaleza de la acción de las leyes económicas. El último, "aun oponiéndose a las personas como
leyes ajenas de la naturaleza que prevalecen sobre ellas, será aplicado por personas con pleno

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conocimiento del asunto y, por lo tanto, estará subordinado a su dominio” (4, p. 294-295).
Expliquemos que esto no significa que la subordinación de las leyes económicas al gobierno de las
personas niegue la naturaleza objetiva de estas leyes. Por el contrario, aquí estamos hablando de
otra cosa: las personas unidas por la propiedad pública a escala nacional pueden seguir
conscientemente los requisitos de las leyes económicas y utilizarlos en sus actividades prácticas.
Solo en este caso, las personas, enfatizó F. Engels, "se convierten en maestros de su propia
asociación en la sociedad" (4, p. 294).
En conclusión, como gran pensador, F. Engels capturó con su poderosa mirada científica muchas
ramas de las ciencias sociales y las ciencias naturales. Precisamente por eso es un científico, un
enciclopedista, un talentoso teórico del marxismo, cuya herencia creativa está incluida en el fondo
dorado del conocimiento científico moderno.

Fuentes

1. Lenin V.I. Colección Completa de Obras. Op. T. 26. 8. Marx K., Engels F. Obras. T. 39.
2. Marx K., Engels F. Op. T. 21.9. Marx K., Engels F. Op. T. 7.
3. Marx K., Engels F. Op. T. 13. 10. Marx K., Engels F. Op. T. 1.
4. Marx K., Engels F. Op. T. 20.11. Marx K., Engels F. Op. T. 33.
5. Marx K., Engels F. Obras. T. 19. 12. Lenin V.I. Colección Completa
6. Marx K., Engels F. Op. T. 22.de Obras. Op. T. 6.
7. Marx K., Engels F. Op. T. 37.