Acerca de la contingencia

Acerca de la contingencia Mayo 2022.                                                                                        ...

viernes, 4 de septiembre de 2020

50 AÑOS DEL TRIUNFO POPULAR

 50 AÑOS DEL TRIUNFO POPULAR


Patricio González                                                                                                  4 de septiembre de 2020.

El 4 de septiembre de 2020 se celebra una de las mayores victorias del pueblo chileno, como fue el triunfo de la Unidad Popular y del Presidente Mártir, Salvador Allende.

Esta victoria surge de un cuadro político histórico y específico, que le permitió a la clase obrera chilena y a las fuerzas progresistas, en general, desarrollar un arco de alianzas que, aglutinadas en torno a una serie de reivindicaciones, diera como resultado generar las condiciones para ese histórico triunfo político. También ayudó a ello las condiciones internacionales, especialmente en América Latina: la consolidación de la Revolución Cubana, fortalecimiento de partidos de izquierda y de movimientos sociales en la región, la existencia de un potente Sistema Socialista Mundial, entre otros.

Todo eso permitió primeramente, a las fuerzas políticas que fundaron la UP, evacuar un correcto diagnóstico político-social de aquellos años, el que consideraba, entre otros aspectos, lo siguiente: “Chile vive una crisis profunda que se manifiesta en el estancamiento económico y social, en la pobreza generalizada y en las postergaciones de todo orden que sufren los obreros, campesinos y demás capas explotadas, así como en las crecientes dificultades que enfrentan empleados, profesionales, empresarios pequeños y medianos y en las mínimas oportunidades de que disponen la mujer y la juventud.”1

El diagnóstico continuaba con la apreciación de que el gobierno de Frei Montalba fue en esencia “un nuevo gobierno de la burguesía al servicio del capitalismo nacional y extranjero, cuyos débiles intentos de cambio social naufragaron sin pena ni gloria entre el estancamiento económico, la carestía y la represión violenta contra el pueblo”2

Las fuerzas populares y revolucionarias se unieron para llevar a cabo los cambios de fondo que la situación nacional exigía sobre la base del traspaso del poder desde los antiguos grupos dominantes a los trabajadores, al campesino y sectores progresistas de las capas medias de la ciudad y del campo. Estos cambios se cuajaron en el Programa de la UP. 

Este contemplaba diversas medidas en el ámbito de la estructura política, profundizando los derechos democráticos y las conquistas de los trabajadores, transformando las instituciones para instaurar un nuevo Estado, donde los trabajadores y el pueblo tuvieran un real ejercicio del poder. En ese contexto, se planteaba un Nuevo Orden Institucional: el Estado Popular.

Esto consideraba llevar a cabo un proceso de democratización en todos los niveles y fomentar una movilización organizada de las masas para construir la nueva estructura del poder. Para ello debería dictarse una nueva Constitución Política, la que institucionalizaría la incorporación masiva del pueblo al poder estatal.

Se preveía una Asamblea del Pueblo, cuyos miembros y los de todo organismo de representación popular estarían sujetos al control de los electores, con la posibilidad de revocación de mandato. Se establecía un rígido sistema de incompatibilidades, el que podía concluir en el término del mandato o de las privación de su cargo cuando un diputado o funcionario se convirtiera en un lobbysta de intereses privados.

El Programa comprendía la construcción de la Nueva Economía cuyo objetivo central era reemplazar la estructura económica existente, acabando con el poder del capital monopolista nacional y extranjero y del latifundio, iniciando así la construcción del socialismo.

Consideraba también tareas sociales frente a las principales carencias en esta área y precisaba con mucha claridad las medidas a implementar. Tomaba en cuenta que las diversas “aspiraciones sociales del pueblo chileno son legítimas y posibles de satisfacer”, como, por ejemplo, viviendas dignas sin reajustes, escuelas y universidades para sus hijos, salarios justos, fin a las alzas de precios, trabajo estable, atención médica oportuna, alumbrado público, alcantarillado, agua potable, calles y aceras pavimentadas, una previsión social sin privilegios, justa y operante, sin pensiones de hambre, teléfonos, policías, jardines infantiles, canchas deportivas, turismo y balnearios populares.

Aseguraba el programa que “la satisfacción de estos juntos anhelos del pueblo – que en verdad constituyen derechos que la sociedad debe reconocerle – será preocupación preferente del Gobierno Popular.”3

Hacía hincapié en las áreas de Cultura y Educación, ya que para llevar a cabo las profundas transformaciones planteadas, se requería “de un pueblo socialmente consciente y solidario, educado para ejercer y defender su poder político, apto científica y técnicamente, para desarrollar la economía de transición al socialismo y abierto masivamente a la creación y goce de las más variadas manifestaciones del arte y del intelecto.” 4

Se preveía la formación de una extensa red de Centros Locales de Cultura Popular, a través de los cuales se debía impulsar la organización de las masas para ejercer su derecho a la cultura. Todo ello destinado a estimular la creación artística y literaria y multiplicar los canales de relación entre artistas o escritores con un mayor público.

Del mismo modo, le daba una responsabilidad mayor a la Politica Internacional del Gobierno Popular, considerando la plena autonomía política y economía de Chile, estableciendo relaciones con todos los países del mundo, independiente de su posición ideológica y política, sobre la base del respeto a la autodeterminación y a los intereses del pueblo de Chile. Se proponía la creación de un organismo realmente representativo de los países latinoamericanos. El programa manifestaba la solidaridad efectiva el Gobierno Popular con las luchas que libraban los pueblos por su liberación y por la construcción del socialismo. Se condenaba toda forma de colonialismo o neocolonialismo y se reconocía el derecho a la rebelión de los pueblos sometidos a esos sistemas, como también toda forma de agresión económica, política y/o militar provocada por las potencias imperialistas. Afirmaba que la

política internacional de Chile debía mantener una posición de condena a la agresión norteamericana en Vietnam y de reconocimiento y solidaridad activa con la lucha heroica del pueblo vietnamita. Del mismo modo, se pronunciaba solidariamente con la Revolución Cubana y con otros pueblos en su la lucha antiimperialista.

Durante los tres años del Gobierno Popular se habían implementado varias de estas medidas y muchas otras se encontraban en desarrollo, a pesar de todas las trabas impuestas por la derecha y el imperialismo.

La jornada eleccionaria de ese viernes 4 de septiembre de 1970 se había iniciado muchos antes. Para efectos prácticos, nos habíamos concentrado el miércoles 2 en la noche en varios domicilios de la Villa Frei, en esos tiempos más conocida como Chacra Valparaíso, como grupos AD de las JJCC, en estrecha coordinación con el PC, para actuar como brigadas anti cohecho, resguardo de dirigentes y reaccionar ante eventuales provocaciones de la derecha, especialmente de los matones de Patria y Libertad o del Comando Rolando Matus del Partido Nacional. Nos correspondía el territorio del antiguo Comité Regional Cordillera, que iba desde Las Condes hasta San José de Maipo.

Conocido el triunfo, nos fuimos por diversos medios a la antigua sede de la FECH, en Alameda frente al cerro Santa Lucia y estuvimos hasta el amanecer del 5 de septiembre allí.

Los dos meses siguientes, hasta la asunción del compañero Presidente, fueron de un álgido ambiente, con una aguda confrontación con la derecha y sus grupos paramiltares, la que incluyó el asesinato, por parte de la derecha, del general constitucionalista y Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, el 23 de octubre.

Esa confrontación duró hasta el 11 de septiembre de 1973. Como se señala anteriormente, la derecha, con el apoyo de la DC, salvo honrosas excepciones, fueron generando un clima conflictivo y tomaron una serie de medidas para dificultar el cumplimiento del Programa de la UP, llegando incluso a asesinar al Edecán Naval del Presidente, Comandante Araya, a diversos sabotajes a la producción, diversas acciones terroristas, acaparamiento, atentados a centros productivos y energéticos, al paro de lo agrupaciones empresariales, al paro de los camioneros, obteniendo el apoyo de EEUU y sus organismos de inteligencia, como la CIA.

También se dieron acciones de grupos ultraizquierdistas, algunos de ellos infiltrados por los servicios de inteligencia militar, como el “Guatón” Romo, o el asesinato del ex Ministro del Interior del gobierno de Frei Montalba, Edmundo Pérez Zujovic en 1971 por parte de la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP) , minúscula organización ultraizquierdista.

Hubo que enfrentar diversas provocaciones, agresiones a dirigentes y militantes, en unas condición de extrema violencia por la derecha y sus bandas, e intentos de golpes de estado, hasta el 11 de septiembre de 1973, que marca el inicio más oscuro de nuestra historia como país.

De los que aquella aquella noche del 2 de septiembre de 1970 nos concentramos, varios de ellos fueron detenidos y torturados en dictadura, varios fueron asesinados y otros aún tienen la condición de detenidos desaparecidos. Hasta el término de la siniestra dictadura, muchas otras y otros luchadores por la democracia sufrieron la misma suerte,


¡¡¡ Honor y Gloria a todos aquellos, en esta conmemoración del 50 Aniversario del

Triunfo de la Unidad Popular del Presidente Mártir !!!


1 http://www.bicentenariochile.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=19:progamabasico

2 Idem

3 Idem

4 Idem

martes, 1 de septiembre de 2020

La importancia del Partido Revolucionario en la lucha de clases


La  importancia del Partido Revolucionario en la lucha de clases
Patricio González Agosto 2020,

La lucha de clases expresa necesariamente la lucha política e ideológica de la clase obrera frente a la burguesía.
Marx, en su carta a Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852, señala “...Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...”1
Para que esta lucha pueda ser exitosa, es necesario la organización de los trabajadores en diversas instituciones. Una de ellas son los sindicatos, institución clasista que agrupa a los obreros en pos, principalmente, de sus reivindicaciones económicas y sociales. Sin embargo, la lucha economicista, siendo importante, no es suficiente para liberar a los trabajadores de la explotación capitalista.
Ya Marx y Engels, en su obra El Manifiesto del Partido Comunista, fundamentaron la necesidad de que la clase obrera contara con su propio partido, con ciertas características que lo hicieran diferente a los otros partidos ya existentes en esa época. Estas son:
1.- Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros.
2.- Los comunistas no tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado.
3.- No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar al movimiento proletario.
4.- En las diferentes luchas nacionales del proletariado, hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de su nacionalidad (Internacionalismo Proletario).
5.- En las diferentes fases del desarrollo por la que pasa la lucha del proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto.
6.- Los comunistas son el sector más resuelto de los partidos obreros, el sector que impulsa adelante a los demás.
7.- Tienen la ventaja de contar con una clara visión de las condiciones, marcha y de los resultados generales del movimiento obrero (teoría revolucionaria)2.
Este partido debía estar en condiciones de dirigir a la clase obrera en su Misión Histórica, es decir, conducirla a la revolución proletaria, instaurar su poder, y llevarla exitosamente en su lucha revolucionaria por el poder político contra la burguesía.
A fines del siglo XIX, con el tránsito del capitalismo de la libre competencia a la fase imperialista, los partidos obreros, producto de maniobras de la burguesía, caen en una gran corrupción y degradación, lo que les impide dirigir la lucha de los obreros, derivando a la Social Democracia y a la colaboración de clases. Ante esto, surgió la necesidad de crear un partido revolucionario de nuevo tipo, no corrupto, capaz de encabezar la lucha revolucionaria del proletariado en las nuevas condiciones. Le corresponde a Lenin desarrollar los fundamentos teóricos de este partido de nuevo tipo, lo que logra particularmente en sus obras ¿Qué hacer? y Un paso adelante, dos pasos atrás. Especialmente en esas dos obras, Lenin, en forma dialéctica, lleva los conceptos vertidos en el Manifiesto a una nueva cualidad que toma en cuenta el desarrollo que alcanza el capitalismo y, por ende, la clase obrera en esa nueva fase.
La teoría leninista acerca del partido de nuevo tipo surge producto de la lucha ideológica de Lenin y sus seguidores contra los sectores oportunistas que se habían apoderado del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia (POSDR) y de prácticamente casi todos los otros partidos revolucionarios europeos. Junto a la teoría revolucionaria (el Marxismo-Leninismo), este partido debía dotarse de una clara organicidad, de herramientas y normas internas que le permitieran cumplir con su tarea de vanguardia en la lucha del proletariado contra el capitalismo monopolista (imperialismo) y denunciar a los partidos obreros que habían abrazado la Social Democracia. Particularmente en sus obras ya señaladas, Lenin fundamenta las características y la esencia de este partido de nuevo tipo. Este debía:
1.- Ser un partido de vanguardia.
2.- Tener una organización científica.
3.- Estar compuesto por los obreros más conscientes y combativos, por intelectuales progresistas y los grupos más avanzados de otras capas sociales populares.
4.- Unir la teoría con la práctica.
5.- Tener una unidad de estatutos y programa.
6.- Tener estrecho contacto con la clase obrera y sus aliados naturales.
En este marco, Lenin fundamentó las características que debía tener este partido como vanguardia consciente:
a) ser el sector más consciente de los trabajadores,
b) lograr la unidad del socialismo científico con la clase obrera.
c) su base ideológica es el Marxismo-Leninismo.
d) luchar contra la salida espontánea de la conciencia de la clase obrera.
e) tener al Marxismo-Leninismo como la base para la unidad y cohesión ideológica del partido.
Con ello se logra:
- ser la fuerza dirigente de la clase obrera, es decir, ser reconocido como vanguardia por la clase obrera,
- que los militantes no tengan intereses contrarios a los intereses de la clase obrera,
- que los militantes posean una madurez teórico-política y orgánica superior a los otros trabajadores, transformándose en dirigentes de ellos
- que el objetivo del programa político sea la realización de la Misión Histórica de la clase obrera, es decir, la instauración del poder obrero,
- la defensa consecuente del Internacionalismo Proletario, expresada en una solidaridad consecuente con la lucha de los trabajadores en todo el mundo,
- la lucha por la alianza más amplia de las fuerzas nacionales y progresistas, es decir, fomentar la política de alianzas con todas las fuerzas sociales anticapitalistas, antiimperialistas,
- un grado de organización excelente (Centralismo Democrático),
- como vanguardia de la clase obrera, el partido defiende los intereses de la nación.
Respecto a ser la vanguardia organizada de la clase obrera:
- cada militante debe formar parte de un organismo celular, rigiéndose el partido por los principios del Centralismo Democrático.
- todo militante debe, precisamente, militar, hacer una rica y participativa vida celular. Participar en las discusiones partidarias y cumplir con los acuerdos.
Como forma superior de organización de la clase obrera, representa los intereses generales de ésta y de todos los trabajadores. Está llamado a dirigir todas las demás organizaciones del proletariado y de los trabajadores en general. No tiene intereses contrapuestos o aparte de los intereses de los trabajadores, Por el contrario, hace suyo los de los obreros y los del pueblo, dirigiéndolos en la lucha por sus reivindicaciones.
Tiene una estrecha ligazón con las masas, las dirige y las educa, pero también aprende de ellas. Permanentemente debe controlar el grado de concientización de ellas y debe plantear tareas que respondan a las condiciones objetivas y subjetivas existentes. Los militantes del partido deben participar activamente en los organismos de masas, deben llevar la voz, la orientación del partido a ellas. Deben, asimismo, nutrirse de ellas.
Respecto al Internacionalismo Proletario, el Partido es eminentemente internacionalista, sin perder su carácter nacional. Se debe fomentar y fortalecer la solidaridad internacional con todos los pueblos que luchan por su libertad y ser consecuente en la lucha antiimperialista de los pueblos del mundo, siendo activo militante por la paz, por los derechos de los oprimidos y por la autodeterminación de los pueblos.
Actualmente, en esta etapa de desarrollo capitalista, con un profundo proceso de globalización, con una economía mundial neoliberal depredadora, con la caída del sistema socialista en Europa y la virtual desaparición del Movimiento Comunista Mundial como tal, cobra cada vez mayor importancia la vigencia y necesidad de contar con este partido.
La situación política mundial y nacional, los fenómenos sociales y políticos actuales, el proceso de globalización y transnacionalización que se vive ameritan más que nunca la presencia de un fuerte partido revolucionario, con claridad y audacia para enfrentar con éxito los desafíos y conducir a la clase obrera, a los trabajadores hacía su liberación, particularmente en esta agudización de la lucha de clases a nivel mundial y nacional, considerando estas nuevas condiciones.
Una de las tareas más importante es poder llevar al pueblo la doctrina marxista-leninista, hacer claridad en las masas, educarlas y combatir la avalancha reaccionaria de la burguesía. Para ello es necesario tener cada vez un partido mejor política, orgánica e ideológicamente.
El desarrollo capitalista de los últimos decenios ha ido configurando diversos cambios en su estructura productiva. Ya en el Manifiesto, sus autores daban cuenta de aquello: “En las anteriores épocas históricas nos encontramos casi por todas partes una completa diferenciación de la sociedad en una serie de estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales”3.
En pleno siglo XXI, la sociedad sigue dividida en esas 2 clases fundamentales: proletarios y burguesía, lo que se expresa en la contradicción fundamental del capitalismo, a saber la contradicción Capital-Trabajo, la que refleja, a su vez, la contradicción antagónica entre el carácter social de la producción y la apropiación individual de los medios de producción y del producto, característica esencial del modo de producción capitalista. Lo anterior, sin perjuicio de la existencia de restos de clases anteriores y/o surgimiento de nuevas capas sociales, como también la segmentación de las dos clases fundamentales (pequeña, mediana, gran burguesía como también al interior del proletariado en diversos estamentos).

Esos cambios en su estructura productiva obedecen en gran medida al desarrollo de las fuerzas productivas, precisamente a través del fuerte avance de la tecnología, especialmente por el desarrollo cibernético, computacional y de la automatización, que inciden en un fuerte cambio en la Composición Orgánica del Capital a favor del capital constante en desmedro del capital variable.
En nuestro país, esto ha hecho variar cuantitativamente la fuerza laboral. Por ejemplo, de los 8.963.680 trabajadores que tiene el país al año 2017, alrededor de un 60 % de ellos se concentra en los sectores de Servicios, particularmente en el sector Inmobiliario y en Comercio. En el sector secundario (la Industria y la Construcción, las mayores ramas en él) la ocupación está poco más de del 30 % y a ello habría que agregar el sector primario, con poco más de un 10%4. Alrededor de un 60 % de los trabajadores se concentra en los sectores de Servicios.5 Este proceso se arrastra ya hace algunas décadas y se sigue profundizando en el sentido de ir aumentado el porcentaje en el sector servicios.
Esto incide directamente en la precariedad sindical y en el bajo peso de ésta en la sociedad. Del mismo modo, también tiene expresión en una baja conciencia de clase y en su grado de combatividad.
Todos estos trabajadores son explotados por el capital, pero en general sólo los obreros industriales, de la construcción y los mineros son los que generan plusvalía, es decir, son aquellos que transforman los recursos naturales y las materias primas en bienes más elaborados.
El actual modelo neoliberal en nuestro país (como en todo el mundo) “incluye no sólo cambios económicos, institucionales y sociales, sino que paulatinamente va cambiando también la conciencia democrática y popular que habían adquirido los chilenos. Esta labor, como hemos constatado en carne propia, fue continuada por los Gobiernos de la Concertación”6.
El Neoliberalismo no sólo genera profundas transformaciones económicas con el fin de revertir la tendencia decreciente de la tasa de ganancia del capital, sino que también busca conseguir profundos cambios en el comportamiento y conciencia social en la sociedad, fomentando fuertemente el individualismo y egoísmo de la personas, el consumismo. La moderna sociología burguesa se abanderiza con consignas como la “movilidad social” de las personas, señalando que cada cual, gracias a su propio esfuerzo y su emprendimiento, por su trabajo, podrá ascender en la estratificación socioeconómica, pudiendo así trasladarse a una comuna “más acomodada”, donde podrá acceder a una vivienda de mayor calidad, cambiar su auto por uno mejor y más moderno, mandar a sus hijos a colegios de mejor calidad, etc., por lo que no debiese complicarse en tener una jornada laboral mucho más extensa, en endeudarse en el sistema financiero, en no sindicalizarse, etc. En ese contexto, “este ideario neoliberal va contra los grandes anhelos de la humanidad, busca lograr que los hombres y mujeres se transformen en una masa sometida, avasallada, sin sueños de cambiar su situación. Una especie de esclavos modernos amaestrados, encerrados en casas enrejadas, impotentes ante lo que sucede”7.
Como se señala en el ya citado Cuadernos de Estudios N° 5, “Para entender los mecanismos por los cuales se logra llegar a la actualidad con una masa importante de chilenos bastante acrítica, indiferente, temerosa y sometida a lo que ordena la clase en el poder, debemos tener claro que se trata de un sistema muy bien articulado que va tejiendo diversos elementos, aprisionando y transformando a las personas.”8
Siendo conformados los partidos políticos por militantes provenientes de estos grupos sociales, pueden ser permeabilizados por estas concepciones y actitudes. Esto explica que varios partidos de izquierda hayan tomado caminos socialdemócratas, se hayan acomodado al sistema y también hayan renunciado a la lucha revolucionaria, como es el caso de algunos partidos de la ex Concertación y de otros países, y que solo aspiran a cuotas de poder y a mantener el status quo.
Situación compleja fue también la que vivieron los Partidos Comunistas de los países socialistas europeos en el último tercio del siglo 20. Sin menoscabo del gran aporte que hicieron en el intento de construir el socialismo en esos países y en el aporte teórico que brindaron, fueron perdiendo objetividad y cayeron en una visión mecánica y subjetiva en el desarrollo de esos países, alejándose de la Dialética, viendo la realidad como ellos querían que fuera y no como realmente era, lo que los condujo a una crisis muy seria, que llevó al derrumbe de esos países y a la desintegración de varios de esos Partidos.
Con la profundización del modelo neoliberal y del proceso de globalización capitalista y todo lo que se deriva de aquello, como la transnacionalización de la economía, la internacionalización financiera, la globalización de los mercados, etc., se ha producido un alto grado de concentración y monopolización de las cadenas informativas y, en general, de los medios de comunicación, lo que ha llevado a una grosera manipulación de la información, en el comportamiento y valores de la población, tanto a nivel nacional como internacional. Se ha ido a un “Monopolio de los medios de comunicación de masas que tratan de imponer la percepción generalizada que el capitalismo es el mejor sistema, que es invulnerable y que no hay ninguna alternativa a él”.9
La concentración del capital en el mundo ha alcanzado niveles nunca antes visto, hoy no son ni siquiera países los que concentran enormes cantidades de capital, sino empresas transnacionales que mueven sus capitales en forma permanente hacia cualquier lugar del mundo donde les produzca mayores ganancias.
El grado de tecnología de que disponen las grandes transnacionales les permite ejercer un dominio total sobre la economía mundial, imponiendo el consumo de sus productos sobre las producciones nacionales.”10
Ya desde hace décadas, el Marxismo Leninismo plantea utilizar todas las oportunidades, por muy precarias que parezcan, que se conquistan por el movimiento obrero y su lucha contra la burguesía, en especial en el ámbito eleccionario. Ya Lenin, en la nota de su artículo Las elecciones en Petersburgo, señalaba: “El partido obrero debe concurrir a ellas en condiciones sumamente difíciles. Pero es un acontecimiento de la mayor importancia y todos los socialdemócratas deben empeñar su máximo esfuerzo en la próxima campaña electoral, que en parte ya se ha iniciado.
La elecciones se llevan a cabo en un clima de la reacción más violenta, del total desenfreno de la bestialidad contrarrevolucionaria de la pandilla zarista gobernante; es muy importante, pues, oponer a esta reacción la candidatura propuesta por el partido social demócrata, el único partido que hasta desde la tribuna de la III Duma centurionegrista supo elevar su voz, proclamar sus inquebrantables convicciones socialistas, reiterar las consignas de la gloriosa lucha revolucionaria y desplegar la bandera republicana frente a los héroes octubristas-centurionegristas de la contrarrevolución y a los ideólogos liberales (kadetes) y los defensores de la contrarrevolución”11
Como ésta, son muchas otras las referencias de los clásicos al respecto, pero ello no contradice el carácter revolucionario, antisistema de los partidos revolucionarios, por lo que deben tomar las medidas de seguridad necesarias para salvaguardar a sus militantes y dirigentes de la siempre latente represión del sistema, especialmente en estos días, sin perjuicio de participar en esos espacios ganados por el movimiento popular. Por eso, junto con utilizar las pocas “libertades” burguesas, como presentar candidatos y participar en diversas elecciones, para las diversas instancias, como municipios, parlamento, Presidencia de la República, participar, organizar y dirigir sindicatos, entre otras organizaciones sociales, disponer de medios de comunicación de masas, etc., como partidos revolucionarios se deben fortalecer sus principios organizativos que se expresan en el Centralismo Democrático. Este es el elemento vital que permite al partido cumplir con su misión y se puede determinar en los siguientes puntos:
a) Elegibilidad de todos los organismos dirigentes del partido de abajo hacia arriba.
b) Informe periódico y rendición de cuentas de los organismos partidistas ante sus miembros y organismos inferiores.
c) Una estricta disciplina partidista y la subordinación de la minoría a la mayoría.
d) La obligación incondicional para los organismos inferiores de cumplir los acuerdos de los organismos superiores.
e) La crítica y autocrítica constructivas y la responsabilidad personal, con las posibles sanciones, incluida la remoción de los dirigentes, cuando estos no cumplen cabalmente con sus responsabilidades.
Se debe evitar y combatir ideológicamente el caer en situaciones de amiguismo y otras deformaciones, como conformación de tendencias, personalismos, caudillismos y otras.
Un rol determinante es el conocimiento, su reconocimiento y cumplimiento incondicional de las exigencias de los estatutos del partido y la disciplina unitaria para todos los militantes, aún cuando haya que asumir formalmente algunas disposiciones jurídicas del sistema, que le permitan actuar en la legalidad burguesa, como es el caso de Chile y otros países. A través de esta norma respecto a los estatutos y al programa se asegura la unidad entre la voluntad y la acción de los miembros del partido. Se establece la unidad con el objetivo estratégico que sale en el programa. En otras palabras, es la unidad de la vanguardia consciente a través de los estatutos y del programa, convirtiéndose esto en una unidad dialéctica.
Estas Normas de Organización son las bases para el funcionamiento del partido, para fortalecer su democracia interna y fomentar su carácter del partido de nuevo tipo. Permiten desarrollar la política del partido entre las masas y la lucha ideológica contra el sistema y las deformaciones oportunistas que se puedan dar.
Particular importancia adquiere hoy en día, en nuestro país, un funcionamiento cohesionado, con fundamentos teóricos sólidos del partido revolucionario, considerando las grandes manifestaciones en el país en octubre de 2019 y meses posteriores, donde cientos de miles de personas, en diversos actos masivos, muchos de ellos con un marcado espontaneísmo, dan cuenta de una agudización de la lucha de clases, para lo cual se necesita imperiosamente una conducción responsable, inteligentemente combativa, que permita avanzar a los trabajadores y otras capas populares en sus reivindicaciones y en la conquista de nuevos espacios, para enfrentar los futuros eventos que tienen que ver con el plebiscito, en otras jornadas electorales y, especialmente, en la lucha contra el sistema para avanzar en la democratización del país para avanzar hacia otra sociedad.



1http://www.marxismoeducar.cl/cartme02.html
2Véase: Marx y Engels, El Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Progreso. Moscú, pág. 44 y siguientes.
3Marx y Engels, El Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Progreso. Moscú, pág. 30-31
4Ver:Las empresas en Chile por tamaño y sector económico desde el 2005 a la fecha, Unidad de Estudios Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, Junio 2014. Pamela Arellano y Camila Carrasco, Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.
5Idem.
6LA DISPUTA DE LAS CONCIENCIAS Y EL PARTIDO QUE NECESITAMOS, Cuadernos de Estudios N° 5 de la Comisión Nacional de Educación del PC de Chile, Pág. 2
7Idem, pág. 3
8Idem, pág. 2
9Idem. pág. 3
10LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA Y LA CRISIS, Cuadernos de Estudios N° 1 de la Comisión Nacional de Educación del PC de Chile, Pág. 5
11Lenin, Obras Completas, Tomo 16, AKAL EDITOR, 1977, Madrid, España, pág. 19